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Para superar la depresion: Desdramatizar

Desdramatizar. No te sientas insultado, sabemos de lo importante de tú trauma y de si estás así es porque no puedes evitarlo. Este artículo es para aprender a comenzar a cambiar el enfoque.


Surprise! - By Tetsumo

Cuando padecemos de un trastorno del ánimo (en concreto - en esta bitácora - de trastorno de depresión o de ansiedad), es posible - de hecho frecuente - que no sepamos aquello que es el origen de nuestra dolencia. Para algunos - aparentemente - esto no es ningún problema, conocen perfectamente que es aquello que les ha conducido a su situación actual, otros podemos tener más problemas. Aún así, tras escucharnos durante un tiempo con cierta atención, sí hemos aprendido que existen causas, sucesos, momentos, que nos predisponen o hacen que nuestros síntomas se disparen.

La idea sobre la que versa este artículo es que:"Si le quitamos importancia a las cosas, esta deja de tenerla".


Volvemos a insistir que no estamos intentando decir que aquello que te acontece no tiene importancia, no intentamos decir que pensamos que tú respuesta es irracional y/o desproporcionada para aquello que te preocupa, no intentamos atacarte ni menospreciar el esfuerzo y el sufrimiento al que estás sometido con tu depresión o con tu ansiedad. Sabemos que estas aquí para curar tu depresión, para combatir la ansiedad pues eres consciente de cómo estas te están robando la existencia y te tienen sumido en un sufrimiento casi inhumano.

Debemos hacer un esfuerzo para entender que este no es un ataque e intentar entender aquello que intentamos mostrar como una realidad empírica, demostrada para todas aquellas personas que no padecen de nuestro trastorno de depresión o de ansiedad y que, aunque nuestra dolencia nos hace especialmente sensibles y nos predispone a negar su verdad, la realidad es que también es aplicable a nosotros los deprimidos o los ansiosos.

La importancia que tienen las cosas para nosotros depende en gran medida del foco que pongamos en ella.

Aunque padezcamos de depresión o de ansiedad no somos distintos a los demás. Si nos fijamos en los medios de comunicación, no es difícil detectar cómo explotan esta realidad: cuando quieren darle importancia a algo no paran de tratar de ello y, cuando quieren que nuestra atención se despiste de algún tema, simplemente dejan de hablar de ello. No hablar de algo, no tratar algo, no hace que desaparezca, pero sí que pierda intensidad.

En realidad es como un autoengaño, un despiste de nuestro centro de atención. No somos ilusos, no buscamos que el problema se resuelva por sí solo. El planteamiento que va a resultarnos de gran utilidad para superar nuestro trastorno de depresión o el de ansiedad es el alejarnos del foco que incrementa nuestra dolencia con una doble intención: por una parte al no alimentarlo, conseguiremos una mejor calidad de vida y, por otra, al tener un distanciamiento y una especie de "descanso", estaremos en mejores condiciones para afrontar las cosas con mayor objetividad.

Sabemos que una cosa es plantear la situación y otra es aplicarla, así que veamos unos pasos



Para quitar importancia a la depresión o la ansiedad



  1. Dejar de analizarnos.

    Cuando te hace daño una muela, todos tenemos una tendencia natural a tocar con la lengua la zona dolorida. Sabemos que al hacerlo nuestro dolor aumenta, pero la lengua es indiscreta y, aunque queramos que se esté quieta, vuelve y vuelve a la zona dolorida, no dejando que se tranquilice la zona.

    De la misma forma, cuando algo nos preocupa, no paramos de insistir en ello. Como tenemos un trastorno de depresión o ansiedad, no dejamos que nuestra mente piense en otra cosa que en aquello que nos preocupa.

    Si tenemos un acontecimiento (bien del pasado o bien del futuro) que nos oprime o nos asusta, no dejamos de recrearlo en nuestra imaginación, haciéndolo presente: Conseguimos que algo que ya ha pasado (y sobre lo que no podemos actuar) o algo que aún no ha pasado (en el mejor de los casos sólo disponemos de cierto control) se apodere completamente del presente. Estamos alimentando y creciendo ese sufrimiento.

    La idea está en dejar de estar pendientes de cómo nos sentimos. Tenemos sensaciones de mareo, angustia, dolores, hormigueos, etc. sabemos que es difícil pero la idea está en centrar nuestra atención en otra cosa y no preocuparnos tanto de cómo estamos.

  2. Tomar distancia.

    De la misma manera que todos conocemos a personas que no nos resultan beneficiosas, personas que nos resultan pesadas, cansinas, entristecedoras, obsesivas, mal educadas, etc. y nuestro instinto es el de alejarlas de nuestro lado por la mala influencia que ejercen, nosotros ahora somos nuestro principal enemigo.

    Nuestra mente - de una manera que, aparentemente, no podemos controlar - insiste en llevarnos a pensamientos que no nos resultan beneficiosos. Para contrarrestar este circulo debemos obligar a la mente a pensar en otras cosas, incapacitarla para realizar esa labor perniciosa para nuestra depresión o ansiedad, despistándola, haciendo que se centre en otras cosas que resulten mas gratas y, sobre todo, que no pueda centrarse en aumentar nuestra preocupación.

  3. Dialogo interno positivo.

    Una técnica (que no vamos a analizar ahora) indica que cada mañana al levantarnos y después de lavarnos la cara debemos mirarnos al espejo y repetirnos varias veces una simple frase de auto-afirmación (ejemplo: Yo xxx, cada día estoy mejor y estoy aprendiendo a manejar xxx). Algunas personas defienden que este ritual de auto-convencimiento es beneficioso y ayuda en el proceso de curación de la depresión y/o la ansiedad al abrir una vía de comunicación de nuestro consciente con nuestro inconsciente.

    Como hemos dicho, no vamos a entrar a analizar qué hay de cierto en esta técnica sino que vamos a prestar atención a que las recriminaciones a que solemos someternos no nos resultan beneficiosas.

    Tenemos la tendencia a considerarnos los únicos culpables cuando las cosas no salen como creemos que tenían que haber salido, tendemos a castigarnos y hacernos responsables aunque - en realidad - nuestra capacidad de influencia suela ser pequeña y para ello, sobre todo si tratamos de personas, neguemos que los demás son independientes y toman sus propias decisiones.

    Tendemos a un monólogo injusto que nos resulta dañino. Somos nosotros quienes nos estamos diciendo que somos inútiles, que no podemos, que somos los culpables de todo, etc.

    Por supuesto no estamos hablando de mentirnos, pero sí de ser justos con nosotros mismos. Por lo menos tan justos como somos con los demás. Si entendemos que los demás pueden cometer errores, se aceptamos que los demás pueden tener malos días o días bajos, si toleramos las impuntualidades de los demás, etc. ¿no es más justo que nos tratemos a nosotros como a ellos? .

Los trastornos de depresión y ansiedad son trastornos que afectan a nuestro cuerpo físico y a la manera que tenemos de percibir la realidad. Nuestra mente tiene ahora una manera de percibir e interpretar las cosas que no es correcta. Pasado, presente y futuro son evaluados sin la mínima objetividad que requieren y nos producen daño.

Para curar nuestra dolencia, para curar la depresión y/o superar la ansiedad, debemos aprender a distanciar los pensamientos negativos, debemos aprender a relativizar el efecto de aquello que nos preocupa. No hablamos de mentirnos, hablamos de tratarnos con la misma justicia con la que trataríamos a cualquier otra persona.





Sintomas de Depresion y Ansiedad, Actualizado en: 17:43
Escrito por: Administrador

Mindfulness para Depresion y Ansiedad

Aunque te sorprenda algo tan simple como no hacer nada te va a resultar de gran ayuda en tu objetivo de combatir la depresión o la ansiedad.

Si bien en un artículo pasado hablábamos de la meditación como vía para aprender a controlar la depresión o la ansiedad, vamos a dedicar este artículo a una técnica que, pese a ser muy antigua, está haciendo furor actualmente, es el conocido MindFulness, también conocido como conciencia plena, atención plena o conciencia pura.(En realidad otro anglicismo para referirnos a la meditación).

La sociedad actual condiciona mucho nuestras vidas, todos tenemos planes, obligaciones, responsabilidades, etc. y poco tiempo. Con este panorama ¿Cuándo fue la última vez que dedicaste un tiempo a no hacer nada?

Cuando hablamos de los denominados trastornos del ánimo, la conocida tripleta depresión, ansiedad y estrés, con un aprendizaje aprendido del saber popular, estamos emplazando el origen de nuestro problema en tiempos distintos:
  • Al hablar de depresión: hablamos de personas que tienen un trauma que no son capaces de asimilar, una alteración en su vida pasada que está condicionando su vida actual y su proyecto vital de futuro.

  • Hablar de estrés es hablar de personas que están sobrepasadas por su presente, su presión actual es demasiado alta para lo que pueden soportar.

  • Las personas Ansiosas, son personas que viven constantemente preocupadas anticipando los peligros que les pueden atacar.


De la misma manera que el saber popular relaciona la tristeza con la depresión y, como vimos en nuestro artículo Síntomas de Depresión En los Hombres, es posible que tú no te sientas triste sino pleno de ganas de intentar introducir nuevos alicientes en tu vida (incluso de manera temeraria) y pese a ello tu problema es que tienes depresión; de la misma manera, asociar depresión a algún acontecimiento del pasado es algo que cuanto menos puede resultar equivocado, puede ser que el origen del problema esté en que has perdido las ganas de futuro. Lo mismo ocurre con los otros trastornos del ánimo.

Lo que sí es una realidad que se manifiesta en todos los trastornos es que ya no somos capaces de vivir el presente. Nuestra razón en sí hace que tengamos un pasado y un futuro que no sea conveniente perder para poder vivir: el pasado nos proporciona experiencias de aprendizaje y el futuro es algo que debemos prever (de ahí el conocido dicho de: vive como si fuera el último día y verás que pronto llega).

Aun así el problema radica en que nos centramos tanto en estos aspectos que olvidamos que –en realidad – estamos aquí y ahora y debemos vivirlo. Como decía el fallecido compositor y cantante John Lennon “La vida es aquello que te pasa mientras estas ocupado haciendo otros planes”. Para combatir la depresión y la ansiedad, tendremos que aprender que el pasado y el futuro, aunque útiles, no son parte del presente y es ahí donde vivimos.

En el siguiente vídeo, el experto en MindFulness , Andy Puddicombe, nos explica cómo podemos dar la vuelta a esta espiral dedicando sólo 10 minutos diarios a refrescar nuestra mente.

"Basta con 10 minutos de Conciencia" por Andy Puddicombe


Cuando hablamos de todo este tipo de técnicas de “control mental”, de una manera inconsciente nos imaginamos siendo monjes budistas, con la cabeza rapada y con largas vestimentas corinto, sentados en una posición extraña rodeados de incienso en lo alto de una montaña helada. Los más iluminados incluso se imaginarán levitando.

La realidad es bien distinta, para practicar Mindfulness no necesitamos nada de eso. Recordamos que la conciencia plena busca el ser conscientes de todo precisamente dejando que nuestra mente descanse a base de no pensar.

La pregunta que viene ahora es ¿cómo se hace?

En este vídeo amateur podemos aprender de una manera bastante clara y desde cero cómo comenzar esta práctica:




Recordar: no buscamos el dejar nuestra experiencia sino el aprender a relativizar y ser nosotros quienes controlamos cómo nos afecta en el momento presente.



Sintomas de Depresion y Ansiedad, Actualizado en: 18:50
Escrito por: Administrador

Que es la depresion

Depresión, ansiedad, estrés son trastornos del ánimo. ¿qué es eso?. Descubramos qué son realmente estos trastornos si queremos aprender a superarlos.


Todos los que parecemos de los trastornos del ánimo, queremos saber qué son. Todos sabemos  qué nos están produciendo, esto es: sus síntomas, cómo se están manifestando en nosotros, pero lo que querríamos saber es qué son estos trastornos, qué los produce y -sobretodo- como podemos curarlos.

Cuando comenzamos a tener los síntomas, cuando acudimos al médico especialista porque no nos encontrábamos bien, en realidad no buscábamos conocer qué nos ocurría, sólo buscábamos una cura a nuestro mal. Nuestro especialista nos diagnosticó que padecíamos de depresión o de ansiedad o de estrés, fuera la que fuese nosotros entendimos que habíamos caído en una enfermedad "mala" (como si hubiese buenas).

Depresion Ansiedad Estrés Tremenditis
Autor: RacoonyRE 
Aunque puede que no fuera tu caso, a la mayoría nos costó asimilar el diagnóstico: no era posible que nuestros males físicos respondieran a un problema mental, por tanto, el médico debía estar equivocado. Asimilarlo fue difícil pero más lo fue el comprender que la solución a nuestro problema no podía estar en un tratamiento farmacéutico tradicional o en una operación quirúrgica, nuestra curación pasa por un problema de "reconstrucción mental".

Asumido que este es el camino de la cura de nuestra depresión o ansiedad, queremos que nos informen de qué es realmente nuestro trastorno para tener un comienzo, un punto de partida para comenzar nuestra sanación.

Lo normal es que confiemos en nuestro especialista y sea a él a quien dirijamos esta pregunta. Nuestro especialista, como si estuviera escribiendo una receta al farmacéutico -cosa que hacen en un código escrito que sólo ellos son capaces de descifrar-, nos indica que el nombre técnico que nuestro trastorno de depresión, ansiedad o estrés es el de neurosis: una alteración de nuestro sistema nervioso producida frecuentemente por una alteración de nuestra mente.

En realidad muchos médicos consideran que no es conveniente que los enfermos de depresión, ansiedad o estrés sean conscientes de qué les pasa, pues consideran que esto puede ralentizar su sanación por producirles una cierta obsesión recurrente. Otros, simplemente no son capaces de explicarlo y otros no quieren decir la realidad simple,


Depresión, Ansiedad, Estrés = Tremenditis.



Somos conscientes que muchas de las personas que lean esto, simplemente cambiaran de página pues esta no les está diciendo aquello que quieren oír, pero ¿Tú que prefieres: qué te adulemos el oído o conocer la realidad?.

En nuestro artículo Depresion Ansiedad Sentimientos, estuvimos explicando como la realidad es algo objetivo, algo independiente de nosotros. Los hechos acontecen y son percibidos por nuestros sentidos. Muchos creemos que esta realidad es la que marca cómo nos afecta, pero la realidad es que falta un paso en este proceso.

Ante un mismo acontecimiento objetivo,  nuestro equipo de fútbol ha ganado el partido o hemos perdido el metro, la realidad es igual para todos los que lo padecemos pero no a todos nos repercute igual. ¿Porqué?  Porque aquello que percibimos con los sentidos es procesado por nuestro cerebro y es la interpretación que hace de esta realidad la que produce unos sentimientos u otros.

Los humanos nos pasamos el día evaluando, cada cosa que nos acontece es evaluada y no podemos dejar de hacerlo. Si nos fijamos las técnicas de meditación no buscan dejar la mente en blanco (algo francamente difícil pues va contra nuestra naturaleza), buscan centrar nuestra mente en algo "inocuo" para que así descanse de pensar en el resto. Evaluamos y evaluamos y es en ese proceso donde nos hemos distorsionado y la causa de nuestro estado actual.

Al evaluar, clasificamos las cosas como buenas, malas o indistintas, cuando hemos caído en los estados de depresión, ansiedad o estrés, a estas clasificaciones tradicionales les añadimos dos: lo muy muy malo y lo muy muy bueno.

Cuando algo ocurre ya no podemos clasificarlo como malo, todo lo malo pasa a ser muy muy malo, tan malo que va a ser imposible que lo superemos. Aunque menos frecuente, cuando pasa algo que evaluamos como bueno, pasa inmediatamente a ser muy muy bueno, lo mejor, inmejorable. Hemos caido en la tremendítis, las cosas no son nunca 100% malas ni 100% buenas. En todo lo malo hay algo bueno (siempre hay una lección) y en todo lo bueno hay algo malo.


Por ser lo que normalmente más nos afecta vamos a centrarnos en aquello que antes era malo y ahora clasificamos como malísimo.

Si analizamos la principal creencia que nos atenaza, esta tendrá casi con total seguridad estas tres características:

  • Producirá malestar emocional.
  • No resuelve de ningún problema.
  • Será falsa.

Algunos pensarán que la primera característica es obvia, pues tenemos depresión, ansiedad o estrés, la realidad es que muchas personas no son conscientes de qué es esta creencia la que está produciendo el daño en nuestro cerebro que se ha manifestado como esta enfermedad. No siempre es fácil relacionar los sentimientos (la llamada inteligencia emocional es algo que no todos tienen desarrollado - nosotros no lo teníamos-). Para comprobar que esto es así bastará con fijarnos en que cuanto más evadimos nuestra mente de esta creencia (sea de forma voluntaria o por causas externas que centran nuestra atención en otro punto) nuestra salud emocional mejora.

La segunda característica tiene que ver con que esta creencia seguro que es inútil, esto es, no nos aporta nada. Es una característica común el que estas creencias nunca nos conducen a la resolución de ningún problema, si conseguimos serenarlas nos daremos cuenta de que estábamos intentando, como se dice normalmente, matar moscas a cañonazos.

Y la tercera característica es la más difícil de asimilar: son falsas. Este punto es muy conflictivo, muchas personas dirán que lo que les ocurre es objetivo y medible y, por tanto, son reales. Nadie niega que existan auténticos traumas o situaciones francamente adversas pero, aún en estos casos, nuestra creencia suele ser exagerada, esto es: puede tomarse con una relatividad y no -como solemos hacer- añadiendo más leña al fuego.


Sabemos que lo que estamos exponiendo es difícil de asimilar y más difícil aún de cambiar pero debemos entender que somos nosotros quienes estamos alimentando nuestras creencias, quienes estamos interpretando de manera exagerada la realidad y debemos, como primer paso de nuestra curación, aceptar de manera razonada que las cosas no son tan extremas como las clasificamos, no somos los peores, no somos unos fracasados, no somos un caso perdido, etc. En estas clasificaciones nos hemos puesto nosotros y nuestro extremismo, y somos nosotros los que debemos sacarnos de ellos simplemente siendo tan justos con nosotros como lo somos con los demás.



Sintomas de Depresion y Ansiedad, Actualizado en: 18:48
Escrito por: Administrador

Vencer Depresion y Ansiedad: Meditacion

Meditación = misticismo, Relación equívoca. La meditación es un proceso natural con el que podemos vencer la depresión y la ansiedad de forma más rápida.


Vencer Depresion y Ansiedad - Meditacion
Al hablar de meditación, tendemos a imaginar a un maestro budista, ataviado con su túnica marrón, sentado con sus piernas cruzadas y sus manos entrelazadas en un profundo estado de concentración que le hace incluso levitar.

Tras esta imagen que nos han impuesto los medios de comunicación existe una realidad, distinta aunque relacionada, que tiene que ver con el auténtico objeto de la meditación: la conexión con el presente.

En la vorágine en la que nos vemos envueltos en la vida actual, vivimos constantemente preocupados por el pasado y por el futuro, olvidando el presente. Si bien es cierto que no podemos ni debemos:

  • Olvidar el pasado; Pues él nos aporta las sensaciones que conforman la memoria y las experiencias previas que nos dan la sabiduría.

  • Vivir en el futuro; Aunque no podemos vivir sin contar con él, debemos preparar el examen, proveer la nevera, etc., el futuro es incierto y es precisamente esta incertidumbre la que nos trastorna.


A las personas con trastorno de depresión se nos encuadra dentro de las personas que vivimos en el pasado, no asumiendo la realidad de lo acontecido y que no se puede cambiar, por otra parte, a los que sufrimos de trastorno de ansiedad se nos clasifica dentro de las personas que vivimos asustadas por lo desconocido del futuro.

Como decíamos, sin olvidar el pasado ni despreciar el futuro, el error que comentemos habitualmente y que nos impide vencer los trastornos de depresión y/o ansiedad, es el de olvidar el presente, el vivir el aquí y el ahora y, para ello, podemos servirnos de la meditación.


Como Meditar



Cuando hablamos de meditación, normalmente comenzamos con una explicación que tiene que ver con el hecho de ponernos ropa cómoda, buscar un lugar apartado y tranquilo y crear el ambiente adecuado para ello. Este tipo de cosas no tienen que ver con el misticismo con que algunos tienden a relacionar la meditación sino con el hecho de buscar la comodidad que nos permita llegar centrarnos en aquello que es la meditación.

En este sentido: Nos pondremos ropa cómoda evitando gomas y ataduras en las muñecas, tobillos y cintura, el objeto es que no nos moleste la ropa ni esta impida la correcta circulación sanguínea; buscaremos un lugar apartado y tranquilo, el objeto vuelve a ser el hecho de garantizar que estemos cómodos y tengamos la “certidumbre” de que no van a molestarnos durante el tiempo que invirtamos; intentar crear nuestro “lugar especial”, de la misma manera que cuando vamos a estudiar elegimos nuestro rincón en el que hemos creado la relación con el estudio, cuando vamos a cocinar preferimos nuestra cocina, etc., las personas tendemos a crear nuestro espacio para realizar cada actividad, a la hora de meditar, también es conveniente tener un lugar singular donde crear ese vínculo espacio-meditación.

Una vez estemos en este lugar, en el momento elegido y con la indumentaria apropiada, comenzaremos el proceso:

Nos sentaremos de una manera que nos resulte cómoda, pero no tanto como para dormirnos. Elegiremos una palabra que será lo que se define como nuestro mantra, por ejemplo “EIKIS” (cualquier palabra sirve). Desde esta postura, la meditación consistirá en centrar nuestra atención en esa palabra, dibujarla en nuestra mente e intentar centrarnos en ella, en cómo está dibujada, en como está perfilada, en la palabra.

Nos centraremos en esta palabra y en ella nos mantendremos durante todo el tiempo que dure la meditación, que intentaremos que sea entre 15 y 30 minutos.

Durante la meditación es normal que aparezcan pensamientos que tienen que ver con el pasado, el futuro o incluso el presente, pensamientos que nos desvíen de nuestro objetivo de mantenernos centrados en la palabra; no debemos luchar contra ellos, no debemos alimentarlos, simplemente, cuando nos demos cuenta de que estamos pensando en algo distinto a la palabra, los apartaremos sin juzgarlos y volveremos a centrar nuestra atención en la palabra.

Esto es todo.



Muchas personas consideran la meditación como un proceso que exige una concentración de la que no disponen, como vemos es algo equivocado; sólo debemos intentar centrarnos en algo (en este caso en la palabra elegida que será nuestro “mantra”), cuando aparezcan pensamientos que nos desvíen, apartarlos, dejarlos pasar – Sin Juzgarlos – y volver a nuestro objetivo.

La meditación busca el descanso de la mente. Cuando sufrimos de trastorno de depresión o de trastorno de ansiedad, nuestra mente (de manera inconsciente) está constantemente fijada en la idea o ideas que nos obsesionan, no desconecta ni cuando dormimos. Con la meditación se busca que nuestra mente descanse de esto en lo que está constantemente centrada (aunque sea obligándola a centrarse en otra cosa).

Con la meditación aprenderemos también a relativizar; cuando nos invadan los pensamientos, aprenderemos a verlos desde una cierta lejanía, no juzgándolos, evitando en parte el que nos afecten con la intensidad que lo hacen normalmente.

Tras la meditación debemos hacer un ejercicio simple que es el de recorrer nuestro cuerpo y sentir cada parte del mismo. No debemos juzgarlo, no debemos centrarnos en si duele, molesta, está tranquilo, etc. Solo reconocerlo y ponernos en contacto con él, en el ahora, en el presente.


La meditación está demostrada que nos va a permitir conectar con la realidad e independizarnos en cierta medida del pasado y del futuro, con lo que resulta muy beneficiosa en la cura de los trastornos de depresión y/o los trastornos de ansiedad.



Sintomas de Depresion y Ansiedad, Actualizado en: 9:00
Escrito por: Administrador

Leer los sintomas de depresión

Un síntoma es un indicador, ansiedad y depresión tienen muchos síntomas, pero ¿qué significan los síntomas de depresión y/o ansiedad?.


Cuando hablamos de los trastornos de depresión y/o ansiedad, muchos nos preguntamos el origen de los mismos; ¿qué los producen?, pero la mayoría en lo que realmente estamos preocupados es en cómo se curan.

Leer los sintomas de depresión y ansiedad
Los trastornos de depresión y/o ansiedad se manifiestan en forma de síntomas, indicadores externos de que algo no funciona de la manera adecuada en nuestro interior. El problema con estos síntomas es que nos indican algo que no entendemos, tanto es así que acudimos al médico pensando que tenemos algún tipo de problema físico y es este quien al vernos nos indica que el origen de nuestro dolor (de nuestro dolor físico y real) es un problema de la mente, con la consiguiente sorpresa.

Pero, como ya hemos indicado en otros artículos de esta bitácora, en todo lo negativo podemos encontrar algo de positivo y es esto lo que vamos a tratar.

Como diría el famoso científico español Eduardo Punset, el cerebro es un órgano que nos informa del dolor pero no es capaz de distinguir se este está siendo producido por un problema físico o mental. El cerebro sólo percibe dolor pero no sabe qué lo está generando, por ello no es capaz de distinguir entre los trastornos “reales” y los trastornos “mentales”, para él el sufrimiento es idéntico aunque su origen sea completamente distinto.

En los síntomas de depresión y ansiedad sí existe una lectura, una marea de indicar qué es lo que mayoritariamente está produciendo los síntomas y, de esa manera, podemos discernir el origen mental de nuestra dolencia física.

Veamos,


Cómo interpretar los síntomas físicos de la ansiedad y la depresión



Destacar: estas indicaciones no constituyen una ciencia cierta y demostrada, son la conclusión resumen de las experiencias acumuladas, pero pueden servir de base para investigar el origen de nuestra dolencia.

  • Dolor de cervicales: La mayoría de las personas que padecen de este dolor son personas que se entregan a todo lo que emprenden pero lo hacen de una manera excesivamente responsable. Este tipo de dolor suele venir asociado al cuando estas personas se sienten frustradas al no percibir que reciben la recompensa adecuada a sus esfuerzos.

  • Dolor en la zona de los hombros: Este tipo de dolencia acompaña normalmente a las personas con un exceso de responsabilidades, personas a las que sus obligaciones están a punto de superarles.

  • Dolor en la zona lumbar: Aunque no siempre está relacionado con personas con poca confianza en sus capacidades sí está casi siempre vinculado a personas con un exceso de preocupaciones, normalmente centrados en lo que serían los pilares básicos de la existencia – la salud, la familia, la amistad, el trabajo, etc –

  • Dolor de cabeza: normalmente este tipo de dolencia se presenta en personas que intentan siempre resolver los problemas de manera racional. No siempre es posible, ni deseable, utilizar el poder de la mente en resolver los problemas.

  • Dolor en la zona de la garganta: este dolor muestra como ninguno el tipo de personas que tienen dificultades para expresar aquello que sienten de una manera sincera. El llamado nudo en la garganta, la sensación de atadura, es una muestra de que queremos expresar algo y nos estamos reprimiendo.

  • Dolor en la zona estomacal: este dolor de presenta fundamentalmente en aquellas personas retraídas que se guardan los problemas para ellos mismos. Cuando intentamos evitar mostrar nuestras emociones de manera abiertas es cuando suele producirse este tipo de dolor.

  • Producción excesiva de gases: ¿No le encuentras el porqué? La respuesta tiene que ver con lo mismo que suele producir gases cuando te alimentas, de la misma manera, un exceso de gases indica que algo nos está costando de digerir, tenemos problemas para fluir con la vida.

  • Estreñimiento: esta dolencia suele estar relacionada con personas de ideas rígidas, con facilidad para irritarse. En estos casos el comenzar a relativizar ya hacernos mas flexible suele ser la solución.


Como ya hemos apuntado esta guía de lectura de síntomas de ansiedad y/o depresión, no debe tomarse como una verdad indiscutible pero sí nos va a proporcionar una ayuda para leer los síntomas que nos afectan y así orientar el estudio que nos va a llevar a la cura de la depresión y/o la ansiedad.



Sintomas de Depresion y Ansiedad, Actualizado en: 9:00
Escrito por: Administrador

Aprender a desconectar por nuestra salud

Esta bitácora está centrada en los trastornos de depresión y ansiedad, en sus síntomas y en cómo aprender a manejarlos hasta llegar un momento de su cura total. Con esta idea sobre la mente, existen técnicas que pueden ser utilizadas por todos, técnicas que nos van a permitir aprender a manejar el estrés cotidiano y que son aplicables tanto para los que padecemos trastornos de depresión y/o ansiedad como para el resto.


Cuando, por fin, finalizas tu jornada laboral, cuando consigues llegar a tu hogar, cuando parece que todo debiera haber pasado, etc., te encuentras que sí estas en tu casa, pero continúas con el exceso de revoluciones, con las prisas y el nerviosismo acumulado. Por nuestro bienestar, debemos aprender cómo restaurar el equilibrio y aprovechar aquello que ahora tenemos.

Aprender a desconectar por nuestra salud
Si no paramos de dar vueltas a los problemas es porque buscamos insistentemente una solución a los mismos, tenemos la percepción que mientras estos estén ahí no controlaremos nuestras vidas y, por tanto, puesto que queremos recuperar el control, buscamos y rebuscamos una solución.

El problema de este planteamiento, por otra parte muy habitual, es que en esta búsqueda e indagación, nos estamos perdiendo un tiempo muy importante e invirtiendo una energía de la que no andamos sobrados: estamos invirtiendo el tiempo y la energía que debemos dedicar a nosotros mismos.

Según cierta filosofía oriental preocuparse en exceso no tiene sentido pues el pasado es algo ya ocurrido y que no hay manera de cambiarlo y el futuro es algo que no suele depender en exclusiva de nosotros, por lo que es imposible atar su discurrir.

Partiendo del hecho de que pasado y futuro escapan en cierta forma de nuestras posibilidades, llega el momento de asumir que lo único que realmente nos queda es el presente, el aquí y el ahora y, cuando llegamos a la protección de nuestro hogar, es el momento de aprovecharlo impidiendo que se vea afectado o que se anule por estas preocupaciones.

Este es un planteamiento que parece tener su lógica pero que también tiene sus detractores quienes alegarán que hablar es una cosa y ponerla en práctica otra; para ello las pregunta es:


Como serenar nuestra mente



Aunque esto no tenga una respuesta concreta, una receta mágica que nos permita – como se suele decir – “cambiar el chip”, sí existe un conjunto de pautas que nos van a ayudar:


Pensar en Positivo.

Cierto que la vida te ha puesto muchas dificultades, cierto que en ocasiones parece que la situación no tiene solución, etc. pero nuestros pensamientos pueden ayudarnos o acabar de hundirnos.

No estamos hablando de perder la noción de la realidad y fantasear con imposibles, estamos hablando de tratar de relativizar aquello que nos aflige y buscar lo positivo de cada situación. Frases o pensamientos del estilo: “no hay mal que por bien no venga “ (aunque ahora no sepamos qué); “a pesar de ello, por suerte...”; “gracias a...”.

Reiteramos que la vida ya es bastante complicada como para, además, ir añadiendo pensamientos negativos a la misma, por lo tanto, tratemos de apartar los pensamientos negativos y centrarnos en pensar cosas positivas.


Relajación instantánea

En esta bitácora dedicaremos una página específica para tratar el tema de la relajación pero ahora necesitamos una forma rápida y efectiva de rebajar la tensión y, para ello, proponemos cuatro técnicas muy sencillas:

  • Apretar los puños fuertemente durante 5 segundos y luego abrirlos lentamente.

  • Mascar chicle – tan simple como eso: está demostrado que este movimiento repetitivo de la mandíbula disminuye el ritmo del corazón y relaja la actividad cerebral.

  • Tararear; es una manera de forzar una respiración regular.

  • Repetir una frase “clave” un cierto número de veces.

Pondremos estas técnicas en funcionamiento en cuanto entremos en casa, o incluso en el portal, para reducir la aceleración que traemos y comenzar con buen pie.


Disfrutar de las pequeñas cosas.

No hemos tenido un día perfecto, pero eso no va a hacer que no podamos disfrutar de los pequeños detalles de la vida: la sonrisa de nuestro hijo, el jugar con él, el darnos un baño de espuma o disfrutar de una ducha, el ponernos un calzado cómodo, etc.

Estos detalles que normalmente pasamos desapercibidos y que aportan calidad a nuestra existencia deben ser valorados en su medida de manera consciente.


Disminuir los ruidos.

Aunque normalmente no es posible aislarse del exterior, los ruidos excesivos dificultan el poder disfrutar de la tranquilidad necesaria para aprovechar el presente. Un ruido excesivo tiende, por sí sólo, a ponernos en tensión. Puesto que queremos disfrutar de las cosas y dejar las presiones en la puerta de la casa, buscaremos el reducir los niveles de ruido a los que estamos sometidos.



Como decíamos al principio de este artículo, las técnicas que se han expuesto en este artículo no son específicas para el objeto de esta bitácora (síntomas de depresión y ansiedad), son técnicas sencillas que podemos aplicar todos (incluso los que padecemos de trastorno de depresión o de trastorno de ansiedad) para conseguir una mayor calidad de vida y, sobre todo, la paz interior que impida llegar a estos trastornos o que nos permita curar los trastornos de depresión y/o ansiedad (incluso de estrés) con mayor facilidad.



Sintomas de Depresion y Ansiedad, Actualizado en: 17:36
Escrito por: Administrador

Cuatro acuerdos para superar la depresion y la ansiedad

Superar los trastornos de depresión y ansiedad implica cambiar nuestra manera de razonar, un primer paso puede ser comprometernos en 4 cosas.


Tanto si padecemos de trastorno de ansiedad como de depresión, estamos en una situación en la que las cosas que nos rodean pasan a tener un interés singular. ¿Cuántas veces no habremos alimentado un temor sólo basándonos en sospechas? o, ¿Cuántas veces habremos sufrido sólo por tomarnos demasiado a pecho un comentario?.

Acuerdos para superar depresion y ansiedad
Cuántas veces no nos hemos descubierto con pensamientos del estilo: ”seguro que ese comentario iba dirigido a mi”, “lo ha dicho con mala intención”, “debe pensar que soy tonto”,..., y si se trata de comentarios positivos: “no puede ser que se haya fijado en mi”, “debo haber interpretado mal sus actos”, etc.

Sabemos que nuestra manera de reaccionar no es, habitualmente, un acto voluntario y que modificar nuestra manera de reaccionar puede ser una tarea costosa pero, es un esfuerzo que valdrá la pena pues nos permitirá reducir la sintomatología, es un esfuerzo que tendrá su recompensa en la cura de los síntomas de ansiedd y depresión y, para el cual, deberemos intentar modificar la perspectiva de la interpretación de los acontecimientos.

A poco que prestemos atención sobre estos pensamientos “automáticos”, nos daremos cuenta que casi siempre se basan en hipótesis, en interpretaciones no demostradas que siempre buscan romper nuestro equilibrio interno, de inquietarnos, de acongojarnos. Y, puesto que somos nosotros mismos quienes las generamos, consiguen su objetivo.

La buena noticia está en que, con un poco de práctica, podemos reducir el impacto de estos pensamientos, para lo cual necesitaremos aplicar


Cuatro acuerdos para curar la ansiedad y la depresión




Cuidar lo que se dice.

Cuando hablamos nos enfrentamos con el problema habitual de convertir aquello que pensamos en las palabras que lo digan de manera concreta y exacta. Algo nada fácil: encontrar las palabras que expresen lo que sentimos.

Aunque parezca que cuando decimos algo, especialmente contra alguien distinto a nosotros, estas palabras no nos van a repercutir, la realidad demuestra que esto no es así. Cuando hablamos, lo que decimos es la mitad para a quien va dirigido y la otra para nosotros mismos.

Aquello que decimos puede volver a nosotros en forma de remordimientos, celos, rencor, reproches, etc. Por ello es muy importante cuidar aquello que se dice. Traduciendo aquello que utilizan los carpinteros; medir tres veces y cortar una, deberemos detenernos a pensar aquello que vamos a decir antes de hacerlo.

Debemos realizar un acuerdo con nosotros mismos, debemos comprometernos a tratar de buscar en nuestras palabras la sinceridad en búsqueda de la verdad y tratar de evitar (aun cuando sean contra nosotros mismos), juicios severos, chismes, críticas injustas, etc.


Nada es personal.

Esta postura tiene que ver con el hecho de que, cuando algo pensamos que es personal, tendemos a crear montañas de granos de arena.

Todos hemos pasado por situaciones en las que el hecho de que era personal era innegable, eran ataques descarados a nuestra persona. Aun en estos casos, debemos intentar no tratarlos como algo personal. Debemos buscar la manera de analizarlos de forma fría y aprender de estos momentos en nuestro benefício.

¿Sabías que algunos venenos en las dosis y de la forma adecuada pueden resultar curativos?. Razonemos sobre ello.


Dejar de lado las suposiciones.

Como decíamos al principio de este artículo, muchos de los problemas que se nos generan habitualmente en el trato con las personas parten de la base de que hacemos suposiciones, esto es: damos como cierto aquello que en realidad no tiene por qué serlo.

Para fundamentarlo sólo tenemos suposiciones, sospechas, experiencias previas (puede que equivocadas). Estamos dando como cierto lo que no deja de ser una hipótesis.

El problema de estas suposiciones es que nunca juegan en nuestro beneficio, por lo que, en caso de no poder evitarlo, es mejor preguntar, saber, que quedarnos con esa incertidumbre, con esa suposición que puede estar equivocada.


Siempre el máximo.

Este acuerdo te permitirá saber que has hecho todo lo posible: haz siempre el máximo, ni más ni menos.

Cuando, ante cualquier faceta de la vida, damos el máximo de nuestras posibilidades, evitamos el poder luego hacernos reproches. Si en cada momento intentar centrar todos tus esfuerzos en su resolución, luego sería injusto contigo mismo recriminarte el no haber hecho lo suficiente (diste todo lo que podías en ese momento) o haber hecho demasiado (en aquel momento consideraste que era lo correcto).



Si somos capaces de llegar a un acuerdo con nosotros mismos para cumplir en cada momento con estos puntos, habremos dado un paso importante en la resolución de nuestros problemas en búsqueda de la felicidad.

Recordemos que los trastornos de depresión y ansiedad, sus sintomas, son una respuesta a aquellos razonamientos que no realizamos de manera correcta. Con estas modificaciones en nuestro pensamiento habremos avanzado hacia su cura definitiva, la cura de la depresión y/o la ansiedad.


Sintomas de Depresion y Ansiedad, Actualizado en: 16:00
Escrito por: Administrador

Realmente Quieres Curar Tu Depresion?

¿Queremos curar la Depresión o la Ansiedad?. Parece lógico que la respuesta sea Sí, pero esto no es siempre del todo cierto. Veámoslo.


Si padeces de trastorno de depresión o de trastorno de ansiedad sabrás el dolor que estos trastornos llevan asociados. Puede que tu manera de vivir el trastorno te esté produciendo un estado de tristeza, de falta de valoración, de carencia de autoestima, de pérdida de toda ilusión vital, de nerviosismo extremo e injustificado, etc. Puede que te esté produciendo muchos síntomas psicológicos y, probablemente, también mucho dolor físico real: dolores de cervicales, palpitaciones, sensaciones de ahogo, mareos, sensaciones de irrealidad, angustia, etc.

Si sabes lo que es el trastorno de depresión o el trastorno de ansiedad, si lo sabes porque lo estás padeciendo, probablemente este artículo te resulte sorprendente. La sola insinuación de que alguien pueda estar pasando por algo similar a esto "por gusto" puede resultar incluso insultante, pero: resulta que no siempre es exactamente así.


Síntomas de Depresión y Ansiedad es una bitácora que surge para tratar de una manera abierta de los trastornos de Depresión y Ansiedad. Trastornos que, pese a no ser iguales, tienen la desagradable costumbre de parecer con frecuencia unidos. Una bitácora esta que quiere mostrar la realidad que se esconde detrás de estos trastornos con independencia de lo duro que pueda mostrar la realidad pues creemos que es la única manera de superarlos con éxito.

Dice el refranero que: "A río revuelto, ganancia de pescadores".
En este refrán se esconden dos realidades que se producen por muy mal que esté la situación:
  • Siempre hay alguien que querrá sacar provecho de la situación.
  • Siempre hay alguien que es capaz de ver beneficio donde el resto vemos desgracia.

Vamos a centrarnos en el segundo punto pues es el que motiva este artículo: Aún cuando los trastornos de depresión y ansiedad son incapacitantes, difíciles de manejar, "horribles" y, aparentemente, daríamos cualquier cosa por liberarnos de ellos, siempre nos aportan algún "beneficio".


Qué ventajas tiene la Depresión?


No hace mucho tiempo leíamos sobre el caso de un muchacho con un síntoma de depresión en un grado muy elevado. Un trastorno que le había llevado a plantearse el poner fin a su existencia: su vida era lo que él consideraba un auténtico desastre, sus estudios, su familia, sus amigos, ..., nada tenía sentido para él. Se consideraba un auténtico fracaso en todas las facetas de su vida y se había convencido de que nunca podría superar esta situación.

No vamos a entrar en el detalle de cómo se trabajó el caso pero sí la conclusión a la que se llegó tras estudiar profundamente qué estaba manteniendo su estado depresivo, qué era aquello que estaba impidiendo su progreso hacia su curación: El muchacho en cuestión, pese a pertenecer a una familia estable y relativamente acomodada, tenía la convicción interna que él era el único elemento que mantenía esta unidad familiar. No era tanto que quisiera sentirse arropado por su familia sino el encantamiento mágico del que se había auto-convencido según el cual si él sanaba sus padres no tendrían un motivo para permanecer juntos y se separarían.

El descubrimiento de este conjuro y la superación del mismo fueron clave en la recuperación.


Reiteramos que este "beneficio" del trastorno de depresión o del trastorno de ansiedad puede resultar muy oculto, tanto que no nos sea visible directamente. A pesar de ello sí existe un elemento que deberemos utilizar antes de emprender el camino de nuestra curación: Es aquello a lo que los economistas llaman "tabla costo / beneficio", y que constituye una herramienta muy potente en la toma de decisiones.

En un momento en el que dispongamos del lugar, la tranquilidad y el tiempo, nos sentaremos cómodamente delante de un papel con un lápiz y realizaremos una tabla como la de la imagen de abajo:

Tabla Coste Beneficio en la Depresión o la Ansiedad
Tabla Coste/Beneficio

Dibujada esta tabla será el momento de comenzar a escribir, a plasmar de manera escrita aquello que realmente nos produce nuestro trastorno de Depresión (o de Ansiedad).

Remarcamos la necesidad de realizar esta tabla sobre un papel y escribiendo nuestras sensaciones; cuando realizamos este ejercicio de manera mental tendemos a olvidar aquello que ya hemos dicho o reiterarnos en una misma idea. Con la ayuda del papel y la escritura centraremos nuestra idea en una expresión concreta, le daremos forma y podremos revisarla cuantas veces consideremos hasta que esté perfilada y describa exáctamente lo que queremos expresar.

Lógicamente tendremos pocos problemas para relacionar los inconvenientes, las dificultades, los problemas que nos genera nuestro trastorno, pero: no estamos hablando de las dolencias sino de aquello que no nos permiten realizar, aquello en lo que nos limitan.

Luego deberemos enumerar las ventajas, aunque nos cuesten de ver, estas ventajas también existen: pueden ser que hemos conseguido la atención de las personas que nos interesan, que nos hemos liberado de realizar visitas a personas incomodas, que no tenemos que ir al trabajo, etc.

Si nos centramos en el hecho de no tener que ir al trabajo, muchos de nosotros que tenemos el trastorno de depresión y/o ansiedad sabemos que no vamos porque nuestro trastorno nos lo impide, sabemos que ¡ya querríamos estar bien para ir al trabajo!, pero tendremos que reconocer que, salvo unos pocos privilegiados, el resto vamos al trabajo por la retribución económica y no es una actividad que nos complazca por lo que, aunque sea de una manera indirecta, tenemos un beneficio a nuestro trastorno.

Puede que necesitemos varios intentos, varios días, hasta que realicemos la tabla en la que se refleje aquello que realmente es para nosotros el trastorno de depresión o el de ansiedad.


Si volvemos a la imagen nos fijaremos que al final de cada columna (de ventajas / inconvenientes) se han incluido dos círculos; estética aparte, estos círculos están ahí para que valoremos en una escala del 1 al 100 que nos suponen estas ventajas y estos inconvenientes.

Pensemos que la relación no suele ser uno a uno, esto es: una ventaja no compensa un inconveniente y viceversa, pensemos que es algo subjetivo que tiene que ver con cómo nos afecta a nosotros y, en ocasiones, una ventaja pesará más que tres inconvenientes y, en otras, será al revés.

El objetivo es valorar por una parte el conjunto los inconvenientes que nos está acarreando el trastorno de depresión o ansiedad y, por otra parte, las ventajas.

De esta tabla de decisión y de la valoración que demos a cada uno de los apartados dependerá el que tengamos razones o no para superar nuestro trastorno de depresión o de ansiedad. De ello dependerá el que tengamos los argumentos para asumir que, con la cura del trastorno, desaparecerán las ventajas.


Antes de empezar cualquier tratamiento con la intención de curar nuestro trastorno de Depresión o de Ansiedad, debemos estar convencidos de que és lo que queremos y saber qué costo nos va a suponer: costo que debemos asumir con total convicción o lastrará (incluso impedirá) nuestra sanación.



Sintomas de Depresion y Ansiedad, Actualizado en: 19:33
Escrito por: Administrador

Relacion entre Ansiedad y Depresion

¿Son lo mismo Ansiedad y Depresión? ¿Por qué coinciden en la misma persona?. Analizamos la relación entre estos trastornos.


Existe una realidad estadística: Los trastornos de depresión y ansiedad suelen presentarse juntos, esto es: las personas que padecen de trastorno de ansiedad suelen experimentar un cierto grado de depresión y viceversa, las personas que padecen del trastorno de depresión, con frecuencia también experimentan, en mayor o menor grado, cierto nivel de ansiedad.

Ante dos sucesos que coinciden en el tiempo existen distintas explicaciones:

Sonrisa de Payaso
La primera tiene que ver con que sea un acontecimiento casual: algunas personas que tienen una fractura en la pierna, se resfrían, y algunas personas que están resfriadas sufren una fractura de pierna. De esta coincidencia no puede extraerse que exista correlación alguna pues la frecuencia con la que ambos episodios se muestran a la vez es muy baja.

En el caso de los trastornos de depresión y ansiedad esta frecuencia estadística es mucho más elevada, de hecho lo que resulta infrecuente es que las personas con uno de los trastornos no tengan cierto grado del otro.

Existen muchas teorías que vienen a tratar de explicar el porqué de este porcentaje:

La primera teoría se basa en afirmar que se trata de una confusión, esto es: las personas que padecemos de trastorno de ansiedad o las que padecemos de trastorno de depresión no somos capaces, habitualmente, de describir qué es exactamente lo que sentimos. Las personas con estos trastornos sólo sabemos que nos sentimos “trastornados”, que algo no funciona como antes en nuestro interior y no solemos disponer del vocabulario necesario para expresarlo con concreción. De esta dificultad de comunicación y del hecho de tratarse ambos de alteraciones del ánimo, se desprende el que unas veces lo que trasmitimos sea clasificable como trastorno de depresión y otras como trastorno de ansiedad.

Otra teoría defiende que es el trastorno de ansiedad el que conduce a un estado de depresión. Según esta teoría, las personas con trastorno de ansiedad solemos ver limitada nuestra capacidad vital, solemos encontrar dificultades en nuestros quehaceres cotidianos, solemos tener – en especial cuando el trastorno de ansiedad es grave – serios impedimentos para llevar “una vida normal”; ante este panorama es normal que nos invada un cierto grado de negatividad, tristeza y desesperación que es el que confundimos con trastorno de depresión.

Una tercera teoría vendría a indicar que es el trastorno de depresión el que nos encamina a un trastorno de ansiedad: bajo esta teoría, la incapacidad de realizar nuestra vida con normalidad hace que no veamos con esperanza el futuro, que temamos el qué ha de venir y, por tanto, podamos expresar un cierto nivel de ansiedad.

La última teoría es aquella que justifica esta coincidencia estadística de los trastornos de ansiedad y depresión en la misma persona y tiempo en que ambos comparten el mismo origen, esto es: según esta teoría, las causas que desencadenan los trastornos de ansiedad y de depresión son varias y, frecuentemente, una o varias de ellas sean comunes en ambos trastornos, aunque luego haya otras que refuercen más alguno de los trastornos.

Como vemos se trata de teorías, esto es: son hipótesis de trabajo basadas normalmente en la experiencia profesional pero ninguna de las cuales ha podido ser constatada como definitoria (de ser así, ya no sería una teoría sino una explicación demostrada y las demás habrían sido descartadas).

Lo que sí es una realidad constatada es que confundir trastornos de ansiedad y de depresión puede resultar fácil pues: ambos son trastornos del ánimo, ambos comparten muchos de los síntomas y ambos están relacionados con el miedo.

Ahora bien, hasta aquí llega su similitud: los trastornos de ansiedad y de depresión son distintos en tanto en cuanto expresan un temor a cosas diametralmente diferentes:

  • El trastorno de ansiedad es un temor anticipatorio, es una respuesta natural exagerada ante la posibilidad de un peligro que estamos previendo y que, normalmente, sólo existe en nuestro interior o que, de existir, no requiere del nivel de ansiedad que se nos dispara.

  • El trastorno de depresión es un temor a la aceptación del pasado y a sus implicaciones, es un temor a no poder superar algo de nuestro pasado o el temor a sentirnos despreciados por superarlo (aunque sea en apariencia).


Como vemos los trastornos sobre los que trata esta bitácora están relacionados, son distintos pero comparten una coincidencia estadística que hace que debamos tenerlos en consideración conjuntamente.

El tratamiento de ambos es distinto pero en esta bitácora veremos que se trata de trastornos superables y, con las adecuadas técnicas de aprendizaje, de una manera rápida y total.


Sintomas de Depresion y Ansiedad, Actualizado en: 15:26
Escrito por: Administrador

Depresion Ansiedad y Sentimientos

La manera en que nos sentimos hace que no veamos la realidad y cada vez nos hundamos más en el pozo de la depresión y la ansiedad.

A partir de la observación de las personas que padecemos trastornos de depresión y ansiedad es fácil percatarse de que tenemos una percepción de la realidad distorsionada.

Las personas que padecemos los trastornos psíquicos de depresión y ansiedad, frecuentemente tenemos lagunas mentales (mente en blanco), dificultades para centrar nuestra atención, pérdidas de memoria, "despiste", etc. Características estas que hacen que vivamos aislados de la realidad, alejados de las cosas cotidianas, etc.

Con esta premisa, muchas de las escuelas tradicionales del tratamiento de los trastornos de depresión y ansiedad han considerado que nuestros sentimientos están interfiriendo en la manera en la que percibimos la realidad, que la manera en que nos sentimos impide el que veamos la realidad tal cual es y, por tanto, no podamos vivirla con normalidad (como lo hacen los demás). Son nuestros sentimientos los causantes de nuestra depresión y ansiedad.

Me siento triste, esta tristeza nubla mi visión de la vida y cada vez me hundo más

Este es un tema importante, pues de este planteamiento surgen distintas escuelas que tratan de curar los trastornos de depresión y ansiedad y que se basan, fundamentalmente en que, puesto que son nuestros sentimientos los que están interfiriendo en nuestra capacidad de percibir la realidad tal cual es y disfrutar de ella, la cura de la depresión y la ansiedad deberá centrarse en corregir dichos sentimientos: debemos entrar en comunicación con los sentimientos, profundizar en cómo nos sentimos para corregir aquello que nos altera, aquello que nuestro yo interior trata de comunicarnos como paso inexcusable a nuestra cura.

A partir de los estudios más recientes podemos concluir que: este planteamiento está equivocado.

LA DEPRESION Y LA ANSIEDAD
NO SON CONSECUENCIA DE NUESTROS SENTIMIENTOS

Veamos el mecanismo de captura de la información que tenemos:

Los humanos percibimos la realidad que nos envuelve a partir de los sentidos (vista, oído, olfato, gusto y tacto). Para ello disponemos de distintos órganos que son quienes capturan esa realidad y remiten la información a nuestro cerebro.

La realidad de nos envuelve es algo ajeno a nosotros, las cosas ocurren y pasan a ser realidades. Nuestros órganos encargados transmiten la información que perciben, sin analizarla, nuestros ojos son como la cámara de un portero automático, captura la imagen y la remite al terminal.

Cuando la información llega a nuestro cerebro, este la procesa, la evalúa y a partir de este análisis concluye si lo que está percibiendo es beneficioso para nosotros, nos resulta perjudicial o simplemente no nos afecta.

En tanto en cuanto nuestro cerebro no procese la información recibida, no sabremos de qué manera nos afecta. Es del conocimiento de cómo nos va a afectar lo percibido de lo que se crearán los sentimientos: si razonamos que es beneficioso, tendremos alegría, si razonamos que es perjudicial, tristeza, temor, etc.y si procesa que no nos afecta, simplemente pasará sin que recabemos en ello.

Sentimientos - Depresión - Ansiedad


Como vemos el planteamiento tradicional está equivocado: no son nuestros sentimientos quienes alteran la manera en la que percibimos la realidad sino que es la manera en la que razonamos la realidad la que está desembocando en los sentimientos.


Sentimientos y Sintomas Cognitivos




Al principio del artículo hemos descrito una serie de síntomas cognitivos de los trastornos de depresión y ansiedad.

Hablar de síntomas de depresión y ansiedad es hablar de alarmas que nos informa que algo no funciona bien. Hablar de síntomas cognitivos es hablar de la manera que tenemos de razonar la realidad. Los síntomas cognitivos relacionados al principio del artículo (lagunas de memoria, dificultad de concentración, etc.) son los síntomas cognitivos visibles, los que pueden ser observados por otras personas y, por tanto, pueden ser identificados con mayor celeridad (nos pueden informar de ellos).

Otro tipo de síntomas cognitivos, menos visibles, pero más interesantes desde el punto de vista de nuestro objetivo de curar la depresión y la ansiedad, son los que tienen que ver con la manera que tenemos de razonar la realidad. Estos síntomas suelen ser difíciles de detectar por que suelen estar muy interiorizados, es tanto el tiempo que llevamos razonando de esa manera que pensamos que es la única manera de razonar, es tanto el tiempo que convivimos con ellos que los hacemos de manera automática, sin ni tan siquiera darnos cuenta.

El que estén interiorizados no quiere decir que deban seguir ahí, ni mucho menos que sean maneras de razonar correctas. ¿Recuerdas la inocencia con la que percibías la realidad de más joven?. Puedes alegar que justamente esta inocencia es la que indica que esa manera de razonar estaba equivocada, que han sido los años los que te han demostrado que estabas equivocado y ahora estás en lo correcto; permíteme una reflexión: tu manera de ver la realidad desde la inocencia no te provocaba dolor y sí felicidad y la actual no te permite ver más que los problemas asociados a cada cosa.

Con esto no queremos decir que tengamos que volver a la inocencia y desaprender lo aprendido sino que debemos reevaluar aquello que razonamos y darnos cuenta que estamos interpretando la realidad de una manera distorsionada (basta con hablar con otras personas para darnos cuenta que no razonan la realidad de la misma manera que nosotros), debemos percatarnos de esta alteración para comenzar nuestro camino de curar la depresión y la ansiedad.

Vamos a poner como ejemplo un de los síntomas cognitivos más habituales: el filtro mental.

"Juana, es una joven emprendedora de éxito, finalizó los estudios de forma brillante y emprendió una aventura empresarial que le ha permitido en poco tiempo disponer de la independencia económica que todos buscamos, crear una cartera sólida de clientes e incluso recibir el premio a la emprendedora del año.
Un día Juana recibe la visita de uno de sus comerciales y este le indica que uno de sus clientes está muy descontento con  el último lote de producto recibido. Este cliente le había comunicado que no estaba satisfecho con el funcionamiento de la empresa: los tiempos de entrega no eran los debidos, la calidad del embalaje dejaba mucho que desear, la facturación era excesiva, etc.
En este momento Juana se siente frustrada, nada de lo que ha hecho hasta ahora sirve para nada, la opinión de este cliente va a correrse como la pólvora entre los demás clientes y estos cancelarán sus pedidos, reclamarán pérdidas, ella se verá obligada a cerrar y habrá fracasado en la vida."

Aunque en la historia que se describe existen distintas alteraciones en el razonamiento, vamos a fijarnos en la que llamamos filtro mental: este síntoma se presenta cuando - de manera normalmente inconsciente - restamos valor a las cosas positivas y nos quedamos sólo con las negativas, maximizándolas. En el caso de Juana, ha restado importancia a los éxitos cosechados y se ha centrado en la opinión de ese único cliente descontento.

Cuando aplicamos el filtro mental no permitimos que nos entre ninguna realidad que pueda contradecir aquello que queremos que sea la verdad. Si pensamos que somos unos fracasados en nuestro trabajo, restaremos valor a los halagos hasta el punto de anularlos y maximizaremos las críticas hasta pensar que son el todo y la realidad.


Estas alteraciones del pensamiento constituyen los síntomas cognitivos de la depresión y la ansiedad, estas alteraciones son las responsables de que percibamos la realidad de manera equivocada, que razonemos los acontecimientos de manera equivocada, que percibamos peligros donde no los hay, etc. Estas alteraciones son las responsables de los sentimientos que acompañan a la depresión y la ansiedad.

Debemos replantear el razonamiento y, de esa manera, habremos aprendido cómo curar la depresión y la ansiedad.



Sintomas de Depresion y Ansiedad, Actualizado en: 18:13
Escrito por: Administrador

Sintomas de Ansiedad

Los síntomas de Ansiedad puede parecer que corresponden a otro trastorno. Aquí veremos esos sintomas de ansiedad.

No es nada extraño que las personas que padecemos de trastorno de ansiedad tardemos en asumirlo: Con frecuencia este trastorno se manifiesta con unos síntomas que hacen que pienses que es otra la causa.

Sintomas de Ansiedad - http://sintomasdedepresionyansiedad.blogspot.com
Las personas que no hemos tenido un contacto directo con este trastorno e incluso las que sí lo han tenido, lo normal es que cuando sienten una fuerte presión en el pecho y que se les adormece el brazo izquierdo lo asocien a que pueden estar sufriendo un ataque al corazón. Nunca lo han sentido pero sí saben que son síntomas asociados a dicha enfermedad.

De igual manera cuando tienes sensaciones de vértigo, lo normal es pensar que pueda deberse a algún problema en las cervicales o en el oído, o cuando tienes nauseas y ganas de vomitar que estas deben responder a algo que comiste y no te ha sentado bien o algún trastorno en el sistema digestivo.

Algo parecido podemos decir cuando relacionas estos vértigos con el viajar en determinado medio de trasporte: poco a poco vas evitando el utilizarlo para, de esa manera, tratar de evitar que se repita el síntoma.

Por supuesto, como a cualquier persona normal, estos síntomas te afectan. Están limitando tu calidad de vida y, por tanto, lo normal es que estés más preocupado de lo habitual, que tengas problemas de concentración, pues estás pensando en ellos o que veas afectada tu capacidad de concentración, atención e incluso erección: aunque intentas restarle importancia, el problema está ahí y no es que no se reduce sino que aumenta, por lo que requiere de tu atención y no puedes prestársela a otras cosas.

Cuando, ya cansado de luchar y no mejorar, decides acudir al médico este nos sorprende con un diagnóstico de lo más inusual: No padecemos de ninguna alteración física, lo que nos ocurre es que padecemos de trastorno de ansiedad.

La pregunta inmediata es ¿cómo puede ser que un trastorno de la mente pueda estar causando nuestros síntomas?. Mis síntomas son especialmente físicos y reales, puede que en otras personas esto se corresponda a un trastorno de ansiedad pero no es mi caso: Yo estoy peor.


Para comenzar a resolver este lio lo primero que deberemos es conocer cuales son estos sintomas,

Ansiedad: Sintomas


Los síntomas con los que cursa el trastorno de ansiedad son muchos y muy diferentes, tanto que dos personas que realmente padecen del mismo trastorno (el de ansiedad) pueden no presentar ni un sólo síntoma coincidente.

En una relación somera de estos podemos destacar:

  • Síntomas Respiratorios: sensaciones de ahogo, respiración acelerada, bostezos, etc.
  • Síntomas Cardiovasculares: Presión en el pecho, taquicardias, opresión en el pecho, palpitaciones, etc.
  • Síntomas Genitouninarios: Problemas de erección/eyaculación/estímulo sexual, micciones frecuentes, etc.
  • Síntomas Gastrointestinales: Nauseas, vómitos, estreñimiento, pérdida de peso, etc.
  • Síntomas Neurológicos: Alteraciones del sueño, mareos, temblores, etc.
  • Síntomas Neurovegetativos: Vértigos, cefaleas, rubor, palidez, sudoración, etc.
  • Síntomas Somáticos Sensoriales: Zumbido de oídos, debilidad, visión borrosa, etc.
  • Síntomas Somáticos Musculares: Tensión cervical, tics, dolor muscular, etc.
  • Síntomas Intelectuales: Problemas de memoria, de concentración, embotamiento, etc.
  • Síntomas Psicofísicos: Llanto fácil, tartamudez, fatiga, impaciencia, etc.
  • Síntomas Cognitivos: Apatáa, indecisión, preocupación, tristeza, etc.


Como puede observarse la cantidad de síntomas es muy elevada y  diversa (una lista más amplia pueden consultarse en: http://queeslaansiedadycomosecura.blogspot.com/2013/01/ansiedad-sintomas.html.

Ante esta ingente cantidad de síntomas, los expertos tienen a intentar simplificarlos y a clasificar los síntomas de ansiedad en tres grupos principales:

  • Síntomas cognitivos:

    Hacen referencia a las modificaciones que tenemos en nuestra manera de percibir la realidad.
    Según un estudio reciente, se confirma que el síntoma predominante en este grupo continúa siendo la preocupación, pero también son muy frecuentes el temor anticipatorio, pensamiento obsesivo y recurrente, la angustia, la indecisión y la incapacidad de afrontar determinadas situaciones.

  • Síntomas conductuales:

    En este grupo se engloban las modificaciones que se producen en nuestra manera de comportarnos.
    En este grupo son frecuentes las conductas de evitación, los Tics, la voz vacilante o el tartamudeo.

  • Síntomas físicos:

    Alteraciones en nuestro cuerpo.
    Estos síntomas suelen ser los más difíciles de asimilar puesto que no parece lógico que un trastorno mental pueda producir síntomas físicos reales, de origen mental pero reales.
    En este grupo suelen destacar la opresión en el pecho, los mareos/vértigos, dolores de cervicales, cefaleas y los problemas gástricos.

Como vemos un amplio abanico de posibilidades asociadas a un único trastorno: el Trastorno de Ansiedad.

Puede parecer que el diagnóstico está equivocado pero si coinciden en el mismo varios especialistas y se sustenta en pruebas concretas que descartan otras dolencias, existe una alta probabilidad de que el diagnóstico no esté equivocado.

Es hora de asumirlo y comenzar a actuar contra la ansiedad.




Notas:
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Sintomas de Depresion y Ansiedad, Actualizado en: 18:20
Escrito por: Administrador

5 estrategias para vencer la pasividad

Pasividad, desgana, cansancio, síntomas de depresión y ansiedad. Veamos que no todo es como aparenta y aprendamos cómo vencer la pasividad.

Vencer la Pasividad 01 - SintomasdeDepresionYAnsiedad.blogspot.com
El premio Nobel de literatura Camilo José Cela decía de sí mismo que era un vago reconocido y, para vencer esta cualidad utilizaba una técnica que le distinguía de los demás artistas: él no esperaba a que la musa de la inspiración le bendijera con una idea extraordinaria, por el contrario se levantaba todos los días y escribía un mínimo de 5 hojas, si al día siguiente cuando releía veía que no tenían la calidad necesaria, simplemente las destruía y volvía a comenzar. Según él, si se hubiera quedado esperando el toque de la inspiración jamás hubiera escrito nada.

Cuando padecemos depresión o ansiedad, cuando estamos bajo los síntomas de depresión y ansiedad, una de las primeras cosas que debemos aprender es que permanecer recogidos e inapetentes no hará otra cosa sino aumentar nuestro estado.

Los humanos - salvo honrosas excepciones - somos vagos por naturaleza, tendemos a la inactividad. Cuando estamos sufriendo un trastorno de depresión o uno de ansiedad, esta "vaguería" se incrementa y se justifica por los dolores, el mareo, el cansancio y síntomas similares que tienen por costumbre acompañar estos trastornos. Así las personas que padecemos síntomas de depresión y/o sanidad tendremos que hacer un esfuerzo adicional para vencer la pasividad, algo que resultará más fácil con una serie de consejos.

Tenemos la costumbre de auto-justificarnos con razonamientos del estilo:

  • No tengo ganas y voy a esperar a ver si me apetece.
    Este razonamiento no nos convence ni a nosotros mismos, sabemos que no tenemos ganas y que, probablemente - por no decir a ciencia cierta -, estas ganas no van a llegar.
    Algo que va en contra de nuestro razonamiento es que, normalmente, las ganas de hacer algo funcionan al revés de como se plantea, cuando menos hacemos menos nos apetece y cuanto más hacemos, más ganas tenemos.

  • Lo puedo hacer más tarde.
    Lo puedo hacer más tarde, o no quiero ahora pero luego quiera o no lo haré, etc., estos razonamientos no aportan nada, aplazar lo inevitable no hace que esto no ocurra y, por tanto, lo mejor es no aplazar nada y actuar en el momento. Puede resultar costoso al principio pero resulta sorprendentemente gratificante cuando nos damos cuenta que aquello que esquivábamos ya está hecho.

  • Ahora no es el momento.
    Puede que tengamos razón en alguna ocasión pero normalmente sabremos que no vamos por un razonamiento adecuado cuando no sepamos responder a la cuestión de ¿cuándo será ese momento?. Normalmente estamos escondiendo bajo la prudencia lo que, en realidad, es puro miedo. Tenemos que luchar contra ese miedo (sin ser temerarios).

  • Demasiado difícil para mí.
    Esta afirmación esconde el mismo miedo: puede ocurrir que ya lo hayas intentado y fracasaste, esto de lo único que te informa es de qué debes cambiar y si nunca lo has intentado, no tienes argumentos para defender que sea demasiado para ti que no sean el propio miedo anticipatorio. Recordemos, si no lo intentamos no sabemos si podemos.


Como decíamos en la introducción de este artículo, aunque todos (en mayor o menor medida) debemos encontrar la manera de vencer nuestro inmovilismo natural, las personas que padecemos de trastorno depresivo o de ansiedad tendremos que realizar un esfuerzo adicional para vencer la pasividad y, para ello, van a ser de gran utilidad las siguientes,

Vencer la Pasividad: 5 estrategias



Vencer la Pasividad 02 - SintomasdeDepresionYAnsiedad.blogspot.com

Si recordamos cómo estabamos antes de padecer nuestro trastorno, es relativamente fácil asociar los momentos de actividad con chispas, sucesos energéticos, detonantes en definitiva de nuestra puesta en marcha. Para vencer la pasividad debemos encontrar esos detonantes que nos activen y no permitan avanzar.


  • Cambio.
    La rutina, la monotonía, hacer siempre lo mismo conducen por si mismas al cansancio y la apatía. La primera estrategia será introducir cambios en esa rutina para encontrarnos con situaciones nuevas que nos despierten – para hacerlo bastará con pequeños cambios, por ejemplo: exploremos nuevos caminos para ir al trabajo, algunos serán más largos pero descubriremos nuevos edificios, tiendas, etc., otros sencillamente no nos resultarán útiles, etc. En realidad lo importante es volver a despertar nuestra curiosidad.

  • Pacto escrito.
    Sigue siendo sorprendente la capacidad de compromiso que se obtiene sólo con plasmar por escrito aquello que nos proponemos. Con sólo realizar una lista con aquellas cosas que pretendes hacer en el día e ir anotando su nivel de ejecución, se consigue un nivel de auto-compromiso, de compromiso con uno mismo que nos empuja a cumplir lo propuesto.

  • Priorización.
    Establecer una gran lista inabarcable no es precisamente la mejor estrategia a utilizar. Primero debemos ser conscientes de qué tareas podemos abarcar (forzando un poco), luego deberemos establecer una prioridad en ellas: cuales son las más importantes y así, si dejamos algo por hacer, será de lo menos importante.
    Nota: Aunque esto debe ser valorado, resulta conveniente comenzar por aquellas tareas que menos nos agradan, para suavizar el resto de la jornada.

  • Palabra talismán.
    Esta estrategia está sacara directamente de los deportistas, quienes llevan mucho tiempo poniéndola en práctica con muy buenos resultados. En momentos de decaimiento, cuanto las cosas se ponen difíciles, se auto-animan, se insuflan energías adicionales recurriendo al grito de esta palabra.(¿recordamos el famoso ¡vamos! de cierto tenista español).

  • ¡Premio!
    Exacto debemos aprender a valorar nuestros esfuerzos y, para ello, nada mejor que recompensarnos por los mismos. En este contexto estos premios serán cualquier cosa que nos satisfaga, algo que nos motive a continuar – no tiene porqué ser un capricho material (la economía no siempre lo permite) pero hay otras cosas que puedes regalarte que te gustarán y te motivaran (un baño caliente, retrasar la hora de levantarte 15 minutos, etc.)


Resumiendo: 

En muchas ocasiones la pasividad no está tan motivada por el cansancio que tenemos sino por la falta de motivación.

Cuando padecemos de trastornos depresivos o ansiosos, tenemos una dificultad añadida a vencer esta pasividad, una dificultad que es engañosa: si buscando recargar energía, dejamos de hacer cosas, esta misma apatía repercute en nuestro trastorno y nos produce menos energía aún.

Vencer la pasividad será la solución y, para ello, hemos visto una serie de estrategias que resultan de utilidad. Cuando antes comencemos a hacer cosas, antes venceremos la pasividad y, al vencerlo encontraremos que la próxima vez nos resultará más fácil.


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Sintomas de Depresion y Ansiedad, Actualizado en: 10:33
Escrito por: Administrador

Que significa ansiedad

Cuando una persona está muy exaltado solemos calificarlo como ansioso, pero: ¿qué significa ansiedad en realidad?. Aquí lo tratamos.

Hablar de ansiedad, estrés o depresión es frecuente, más aún en la sociedad en crisis en la que vivimos. Algo más complicado resulta cuando tenemos que diferenciar entre estos tres trastornos, máxime cuando la línea es difusa en ocasiones y frecuentemente conviven en una misma persona al mismo tiempo.

Cuando hablamos de estos trastornos psicológicos, el saber popular los relaciona con en miedo: son la expresión de algún tipo de miedo en un sentido amplio y referido a distintos momentos, así:

  • La depresión: suele asociarse al miedo de las personas a aceptar el pasado y cómo este les afecta impidiéndoles ver su presente y su futuro.
  • La ansiedad: suele atribuirse al miedo que tienen las personas a afrontar su futuro, es el miedo a qué ocurrirá, qué pasará, etc.
  • El estrés: es el miedo al presente, es el miedo de las personas a que su momento actual les desborde.

Este conocimiento popular es demasiado simple (e inexacto) para el propósito de este blog, que no es otro que ser un punto de información y encuentro entre las personas que padecemos de los trastornos psicológicos de los que estamos hablando. En este blog intentaremos precisar algo más y diferenciar claramente entre ellos.

Para mostrar la dificultad de expresar qué es la ansiedad, vamos a recurrir a un extracto del artículo Estamos ansiosos perdidos - El País:

Que Significa Ansiedad - SintomasDeDepresionYAnsiedad.blogspot.com
"Elena se despierta sobresaltada. No ha tenido pesadillas, o no las recuerda. Mira el reloj: las cuatro y cuarenta y cinco de la madrugada. La misma hora que ayer, y antes de ayer, y todas las noches desde hace una semana. El corazón acelerado, un sudor frío brotándole de súbito, el estómago en la boca. No se alarma, no demasiado. Sabe lo que no le pasa. No le va a dar un ataque al corazón, no se va a morir, no en este momento. La primera vez que le sucedió algo así “pero a lo bestia”, hace un par de años, poco después de la traumática muerte de su padre, se asustó tanto que su marido, que ahora duerme como un tronco a su lado, la llevó a urgencias del hospital Príncipe de Asturias de Alcalá de Henares, a 10 minutos de su casa, creyendo que le estaba dando un infarto. En absoluto. Después de que un internista descartara tal posibilidad, Elena acabó con un ansiolítico debajo de la lengua y un diagnóstico rápido del psiquiatra de guardia que posteriormente confirmaría el psicólogo privado al que acudió durante todo el año siguiente: ataque de pánico compatible con trastorno de ansiedad generalizada. 

Desde entonces, Elena, de 42 años, casada y madre de dos hijos, está aprendiendo a vivir con su angustia. Hija modelo, hermana mayor, trabajadora perfeccionista, madre clueca, se recuerda siempre preocupada por todo y por todos. Pero desde aquel “clic” que ella atribuye al fallecimiento de su padre y su consiguiente “quiebra emocional”, la preocupación se le fue de las manos. Aún tiene rachas. Aunque se reconoce nerviosa a menudo, mantiene su inquietud a raya a base de disciplina. Pero un revés familiar, una mala noticia, un apretón de trabajo como el que le cayó hace una semana puede volver a desencadenarle “yuyus” como el descrito"

Cuando una persona se encuentra en una situación como la que se describe en el artículo, lo primero que siente suele ser miedo, no hablamos del miedo que siente en la situación sino el miedo al conocer el diagnóstico: tradicionalmente, en el saber popular, los trastornos psicológicos están asociados a personas de carácter débil, personas que se han visto sobrepasadas por la realidad y - en una reacción cobarde - tratan de magnificar los problemas que todos tenemos para así evitar tener que realizar lo que en el fordo a todos nos incomoda y no por ello dejamos de hacer; una clasificación en la que no queremos estar.

Resulta difícil expresar qué es el trastorno de ansiedad, qué significa ansiedad, sin relacionarla con todos los síntomas de los que suele ir acompañada, pero los síntomas son sólo la expresión de un trastorno, entonces:

Qué es la Ansiedad


Cuando hablamos de Ansiedad, si lo hiciéramos de forma correcta hablaríamos de trastorno de ansiedad.

La ansiedad en sí es un mecanismo presente en todos los humanos (y demás animales). Es un mecanismo que desarrollaron nuestros antepasados para protegerse ante los peligros que debían afrontar en su día a día viviendo en un mundo salvaje.

Como mecanismo de protección, es un sistema de defensa, un sistema que nos va a permitir tener más probabilidades de salir airosos de las situaciones peligrosas, bien sea huyendo, luchando o evitándolas.

Este mecanismo que fue muy útil a nuestros antepasados sigue estando presente, en mayor o menor medida, en cada uno de nosotros. Ya no tenemos que enfrentarnos a la furia de la naturaleza, ni a los depredadores, ni..., pero la sociedad actual también tiene sus "peligros": presentarnos a un examen, coger un avión, el trabajo, etc.

Ante las situaciones en las que sentimos que estamos en peligro, este sistema se pone en funcionamiento - pues para eso fue diseñado -, como decimos, se pone en funcionamiento en todos, aunque el nivel de intensidad puede ser diferente.

La Ansiedad como sistema de defensa es beneficioso y, por tanto, es bueno tenerlo.

Cuando hablamos de trastorno de ansiedad, estamos hablando - como su nombre indica - de una alteración, un mal funcionamiento del sistema evolutivo-defensivo que es la ansiedad. Un mal funcionamiento que pueden llevarnos a: que se active cuando no existe ningún peligro, a que el nivel con que se activa (aún habiendo un peligro real) es desmesurado o a que la no percepción del peligro haga que tampoco podamos percibir cuando el peligro ha pasado y este sistema no se desactive.

Cuando hablamos de que una persona está ansiosa, cuando vemos una persona con síntomas de ansiedad y lo clasificamos como ansiosa, en realidad estamos diciendo que esa persona sufre de trastorno de ansiedad, que es distinta a la ansiedad pues ansiedad tenemos todos.


Vamos a acabar este artículo recordando algo muy importante: la ansiedad no es atribuible a personas de carácter débil; según wikipedia "En la actualidad se estima que un 20.5% o más de la población mundial sufre de algún trastorno de ansiedad, generalmente sin saberlo", un porcentaje demasiado alto para ser imputado a la debilidad de carácter.


Notas:
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Sintomas de Depresion y Ansiedad, Actualizado en: 17:33
Escrito por: Administrador