Mostrando entradas con la etiqueta Como Curar la Depresión. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Como Curar la Depresión. Mostrar todas las entradas

Para superar la depresion: Desdramatizar

Desdramatizar. No te sientas insultado, sabemos de lo importante de tú trauma y de si estás así es porque no puedes evitarlo. Este artículo es para aprender a comenzar a cambiar el enfoque.


Surprise! - By Tetsumo

Cuando padecemos de un trastorno del ánimo (en concreto - en esta bitácora - de trastorno de depresión o de ansiedad), es posible - de hecho frecuente - que no sepamos aquello que es el origen de nuestra dolencia. Para algunos - aparentemente - esto no es ningún problema, conocen perfectamente que es aquello que les ha conducido a su situación actual, otros podemos tener más problemas. Aún así, tras escucharnos durante un tiempo con cierta atención, sí hemos aprendido que existen causas, sucesos, momentos, que nos predisponen o hacen que nuestros síntomas se disparen.

La idea sobre la que versa este artículo es que:"Si le quitamos importancia a las cosas, esta deja de tenerla".


Volvemos a insistir que no estamos intentando decir que aquello que te acontece no tiene importancia, no intentamos decir que pensamos que tú respuesta es irracional y/o desproporcionada para aquello que te preocupa, no intentamos atacarte ni menospreciar el esfuerzo y el sufrimiento al que estás sometido con tu depresión o con tu ansiedad. Sabemos que estas aquí para curar tu depresión, para combatir la ansiedad pues eres consciente de cómo estas te están robando la existencia y te tienen sumido en un sufrimiento casi inhumano.

Debemos hacer un esfuerzo para entender que este no es un ataque e intentar entender aquello que intentamos mostrar como una realidad empírica, demostrada para todas aquellas personas que no padecen de nuestro trastorno de depresión o de ansiedad y que, aunque nuestra dolencia nos hace especialmente sensibles y nos predispone a negar su verdad, la realidad es que también es aplicable a nosotros los deprimidos o los ansiosos.

La importancia que tienen las cosas para nosotros depende en gran medida del foco que pongamos en ella.

Aunque padezcamos de depresión o de ansiedad no somos distintos a los demás. Si nos fijamos en los medios de comunicación, no es difícil detectar cómo explotan esta realidad: cuando quieren darle importancia a algo no paran de tratar de ello y, cuando quieren que nuestra atención se despiste de algún tema, simplemente dejan de hablar de ello. No hablar de algo, no tratar algo, no hace que desaparezca, pero sí que pierda intensidad.

En realidad es como un autoengaño, un despiste de nuestro centro de atención. No somos ilusos, no buscamos que el problema se resuelva por sí solo. El planteamiento que va a resultarnos de gran utilidad para superar nuestro trastorno de depresión o el de ansiedad es el alejarnos del foco que incrementa nuestra dolencia con una doble intención: por una parte al no alimentarlo, conseguiremos una mejor calidad de vida y, por otra, al tener un distanciamiento y una especie de "descanso", estaremos en mejores condiciones para afrontar las cosas con mayor objetividad.

Sabemos que una cosa es plantear la situación y otra es aplicarla, así que veamos unos pasos



Para quitar importancia a la depresión o la ansiedad



  1. Dejar de analizarnos.

    Cuando te hace daño una muela, todos tenemos una tendencia natural a tocar con la lengua la zona dolorida. Sabemos que al hacerlo nuestro dolor aumenta, pero la lengua es indiscreta y, aunque queramos que se esté quieta, vuelve y vuelve a la zona dolorida, no dejando que se tranquilice la zona.

    De la misma forma, cuando algo nos preocupa, no paramos de insistir en ello. Como tenemos un trastorno de depresión o ansiedad, no dejamos que nuestra mente piense en otra cosa que en aquello que nos preocupa.

    Si tenemos un acontecimiento (bien del pasado o bien del futuro) que nos oprime o nos asusta, no dejamos de recrearlo en nuestra imaginación, haciéndolo presente: Conseguimos que algo que ya ha pasado (y sobre lo que no podemos actuar) o algo que aún no ha pasado (en el mejor de los casos sólo disponemos de cierto control) se apodere completamente del presente. Estamos alimentando y creciendo ese sufrimiento.

    La idea está en dejar de estar pendientes de cómo nos sentimos. Tenemos sensaciones de mareo, angustia, dolores, hormigueos, etc. sabemos que es difícil pero la idea está en centrar nuestra atención en otra cosa y no preocuparnos tanto de cómo estamos.

  2. Tomar distancia.

    De la misma manera que todos conocemos a personas que no nos resultan beneficiosas, personas que nos resultan pesadas, cansinas, entristecedoras, obsesivas, mal educadas, etc. y nuestro instinto es el de alejarlas de nuestro lado por la mala influencia que ejercen, nosotros ahora somos nuestro principal enemigo.

    Nuestra mente - de una manera que, aparentemente, no podemos controlar - insiste en llevarnos a pensamientos que no nos resultan beneficiosos. Para contrarrestar este circulo debemos obligar a la mente a pensar en otras cosas, incapacitarla para realizar esa labor perniciosa para nuestra depresión o ansiedad, despistándola, haciendo que se centre en otras cosas que resulten mas gratas y, sobre todo, que no pueda centrarse en aumentar nuestra preocupación.

  3. Dialogo interno positivo.

    Una técnica (que no vamos a analizar ahora) indica que cada mañana al levantarnos y después de lavarnos la cara debemos mirarnos al espejo y repetirnos varias veces una simple frase de auto-afirmación (ejemplo: Yo xxx, cada día estoy mejor y estoy aprendiendo a manejar xxx). Algunas personas defienden que este ritual de auto-convencimiento es beneficioso y ayuda en el proceso de curación de la depresión y/o la ansiedad al abrir una vía de comunicación de nuestro consciente con nuestro inconsciente.

    Como hemos dicho, no vamos a entrar a analizar qué hay de cierto en esta técnica sino que vamos a prestar atención a que las recriminaciones a que solemos someternos no nos resultan beneficiosas.

    Tenemos la tendencia a considerarnos los únicos culpables cuando las cosas no salen como creemos que tenían que haber salido, tendemos a castigarnos y hacernos responsables aunque - en realidad - nuestra capacidad de influencia suela ser pequeña y para ello, sobre todo si tratamos de personas, neguemos que los demás son independientes y toman sus propias decisiones.

    Tendemos a un monólogo injusto que nos resulta dañino. Somos nosotros quienes nos estamos diciendo que somos inútiles, que no podemos, que somos los culpables de todo, etc.

    Por supuesto no estamos hablando de mentirnos, pero sí de ser justos con nosotros mismos. Por lo menos tan justos como somos con los demás. Si entendemos que los demás pueden cometer errores, se aceptamos que los demás pueden tener malos días o días bajos, si toleramos las impuntualidades de los demás, etc. ¿no es más justo que nos tratemos a nosotros como a ellos? .

Los trastornos de depresión y ansiedad son trastornos que afectan a nuestro cuerpo físico y a la manera que tenemos de percibir la realidad. Nuestra mente tiene ahora una manera de percibir e interpretar las cosas que no es correcta. Pasado, presente y futuro son evaluados sin la mínima objetividad que requieren y nos producen daño.

Para curar nuestra dolencia, para curar la depresión y/o superar la ansiedad, debemos aprender a distanciar los pensamientos negativos, debemos aprender a relativizar el efecto de aquello que nos preocupa. No hablamos de mentirnos, hablamos de tratarnos con la misma justicia con la que trataríamos a cualquier otra persona.





Sintomas de Depresion y Ansiedad, Actualizado en: 17:43
Escrito por: Administrador

Mindfulness para Depresion y Ansiedad

Aunque te sorprenda algo tan simple como no hacer nada te va a resultar de gran ayuda en tu objetivo de combatir la depresión o la ansiedad.

Si bien en un artículo pasado hablábamos de la meditación como vía para aprender a controlar la depresión o la ansiedad, vamos a dedicar este artículo a una técnica que, pese a ser muy antigua, está haciendo furor actualmente, es el conocido MindFulness, también conocido como conciencia plena, atención plena o conciencia pura.(En realidad otro anglicismo para referirnos a la meditación).

La sociedad actual condiciona mucho nuestras vidas, todos tenemos planes, obligaciones, responsabilidades, etc. y poco tiempo. Con este panorama ¿Cuándo fue la última vez que dedicaste un tiempo a no hacer nada?

Cuando hablamos de los denominados trastornos del ánimo, la conocida tripleta depresión, ansiedad y estrés, con un aprendizaje aprendido del saber popular, estamos emplazando el origen de nuestro problema en tiempos distintos:
  • Al hablar de depresión: hablamos de personas que tienen un trauma que no son capaces de asimilar, una alteración en su vida pasada que está condicionando su vida actual y su proyecto vital de futuro.

  • Hablar de estrés es hablar de personas que están sobrepasadas por su presente, su presión actual es demasiado alta para lo que pueden soportar.

  • Las personas Ansiosas, son personas que viven constantemente preocupadas anticipando los peligros que les pueden atacar.


De la misma manera que el saber popular relaciona la tristeza con la depresión y, como vimos en nuestro artículo Síntomas de Depresión En los Hombres, es posible que tú no te sientas triste sino pleno de ganas de intentar introducir nuevos alicientes en tu vida (incluso de manera temeraria) y pese a ello tu problema es que tienes depresión; de la misma manera, asociar depresión a algún acontecimiento del pasado es algo que cuanto menos puede resultar equivocado, puede ser que el origen del problema esté en que has perdido las ganas de futuro. Lo mismo ocurre con los otros trastornos del ánimo.

Lo que sí es una realidad que se manifiesta en todos los trastornos es que ya no somos capaces de vivir el presente. Nuestra razón en sí hace que tengamos un pasado y un futuro que no sea conveniente perder para poder vivir: el pasado nos proporciona experiencias de aprendizaje y el futuro es algo que debemos prever (de ahí el conocido dicho de: vive como si fuera el último día y verás que pronto llega).

Aun así el problema radica en que nos centramos tanto en estos aspectos que olvidamos que –en realidad – estamos aquí y ahora y debemos vivirlo. Como decía el fallecido compositor y cantante John Lennon “La vida es aquello que te pasa mientras estas ocupado haciendo otros planes”. Para combatir la depresión y la ansiedad, tendremos que aprender que el pasado y el futuro, aunque útiles, no son parte del presente y es ahí donde vivimos.

En el siguiente vídeo, el experto en MindFulness , Andy Puddicombe, nos explica cómo podemos dar la vuelta a esta espiral dedicando sólo 10 minutos diarios a refrescar nuestra mente.

"Basta con 10 minutos de Conciencia" por Andy Puddicombe


Cuando hablamos de todo este tipo de técnicas de “control mental”, de una manera inconsciente nos imaginamos siendo monjes budistas, con la cabeza rapada y con largas vestimentas corinto, sentados en una posición extraña rodeados de incienso en lo alto de una montaña helada. Los más iluminados incluso se imaginarán levitando.

La realidad es bien distinta, para practicar Mindfulness no necesitamos nada de eso. Recordamos que la conciencia plena busca el ser conscientes de todo precisamente dejando que nuestra mente descanse a base de no pensar.

La pregunta que viene ahora es ¿cómo se hace?

En este vídeo amateur podemos aprender de una manera bastante clara y desde cero cómo comenzar esta práctica:




Recordar: no buscamos el dejar nuestra experiencia sino el aprender a relativizar y ser nosotros quienes controlamos cómo nos afecta en el momento presente.



Sintomas de Depresion y Ansiedad, Actualizado en: 18:50
Escrito por: Administrador

Que es la depresion

Depresión, ansiedad, estrés son trastornos del ánimo. ¿qué es eso?. Descubramos qué son realmente estos trastornos si queremos aprender a superarlos.


Todos los que parecemos de los trastornos del ánimo, queremos saber qué son. Todos sabemos  qué nos están produciendo, esto es: sus síntomas, cómo se están manifestando en nosotros, pero lo que querríamos saber es qué son estos trastornos, qué los produce y -sobretodo- como podemos curarlos.

Cuando comenzamos a tener los síntomas, cuando acudimos al médico especialista porque no nos encontrábamos bien, en realidad no buscábamos conocer qué nos ocurría, sólo buscábamos una cura a nuestro mal. Nuestro especialista nos diagnosticó que padecíamos de depresión o de ansiedad o de estrés, fuera la que fuese nosotros entendimos que habíamos caído en una enfermedad "mala" (como si hubiese buenas).

Depresion Ansiedad Estrés Tremenditis
Autor: RacoonyRE 
Aunque puede que no fuera tu caso, a la mayoría nos costó asimilar el diagnóstico: no era posible que nuestros males físicos respondieran a un problema mental, por tanto, el médico debía estar equivocado. Asimilarlo fue difícil pero más lo fue el comprender que la solución a nuestro problema no podía estar en un tratamiento farmacéutico tradicional o en una operación quirúrgica, nuestra curación pasa por un problema de "reconstrucción mental".

Asumido que este es el camino de la cura de nuestra depresión o ansiedad, queremos que nos informen de qué es realmente nuestro trastorno para tener un comienzo, un punto de partida para comenzar nuestra sanación.

Lo normal es que confiemos en nuestro especialista y sea a él a quien dirijamos esta pregunta. Nuestro especialista, como si estuviera escribiendo una receta al farmacéutico -cosa que hacen en un código escrito que sólo ellos son capaces de descifrar-, nos indica que el nombre técnico que nuestro trastorno de depresión, ansiedad o estrés es el de neurosis: una alteración de nuestro sistema nervioso producida frecuentemente por una alteración de nuestra mente.

En realidad muchos médicos consideran que no es conveniente que los enfermos de depresión, ansiedad o estrés sean conscientes de qué les pasa, pues consideran que esto puede ralentizar su sanación por producirles una cierta obsesión recurrente. Otros, simplemente no son capaces de explicarlo y otros no quieren decir la realidad simple,


Depresión, Ansiedad, Estrés = Tremenditis.



Somos conscientes que muchas de las personas que lean esto, simplemente cambiaran de página pues esta no les está diciendo aquello que quieren oír, pero ¿Tú que prefieres: qué te adulemos el oído o conocer la realidad?.

En nuestro artículo Depresion Ansiedad Sentimientos, estuvimos explicando como la realidad es algo objetivo, algo independiente de nosotros. Los hechos acontecen y son percibidos por nuestros sentidos. Muchos creemos que esta realidad es la que marca cómo nos afecta, pero la realidad es que falta un paso en este proceso.

Ante un mismo acontecimiento objetivo,  nuestro equipo de fútbol ha ganado el partido o hemos perdido el metro, la realidad es igual para todos los que lo padecemos pero no a todos nos repercute igual. ¿Porqué?  Porque aquello que percibimos con los sentidos es procesado por nuestro cerebro y es la interpretación que hace de esta realidad la que produce unos sentimientos u otros.

Los humanos nos pasamos el día evaluando, cada cosa que nos acontece es evaluada y no podemos dejar de hacerlo. Si nos fijamos las técnicas de meditación no buscan dejar la mente en blanco (algo francamente difícil pues va contra nuestra naturaleza), buscan centrar nuestra mente en algo "inocuo" para que así descanse de pensar en el resto. Evaluamos y evaluamos y es en ese proceso donde nos hemos distorsionado y la causa de nuestro estado actual.

Al evaluar, clasificamos las cosas como buenas, malas o indistintas, cuando hemos caído en los estados de depresión, ansiedad o estrés, a estas clasificaciones tradicionales les añadimos dos: lo muy muy malo y lo muy muy bueno.

Cuando algo ocurre ya no podemos clasificarlo como malo, todo lo malo pasa a ser muy muy malo, tan malo que va a ser imposible que lo superemos. Aunque menos frecuente, cuando pasa algo que evaluamos como bueno, pasa inmediatamente a ser muy muy bueno, lo mejor, inmejorable. Hemos caido en la tremendítis, las cosas no son nunca 100% malas ni 100% buenas. En todo lo malo hay algo bueno (siempre hay una lección) y en todo lo bueno hay algo malo.


Por ser lo que normalmente más nos afecta vamos a centrarnos en aquello que antes era malo y ahora clasificamos como malísimo.

Si analizamos la principal creencia que nos atenaza, esta tendrá casi con total seguridad estas tres características:

  • Producirá malestar emocional.
  • No resuelve de ningún problema.
  • Será falsa.

Algunos pensarán que la primera característica es obvia, pues tenemos depresión, ansiedad o estrés, la realidad es que muchas personas no son conscientes de qué es esta creencia la que está produciendo el daño en nuestro cerebro que se ha manifestado como esta enfermedad. No siempre es fácil relacionar los sentimientos (la llamada inteligencia emocional es algo que no todos tienen desarrollado - nosotros no lo teníamos-). Para comprobar que esto es así bastará con fijarnos en que cuanto más evadimos nuestra mente de esta creencia (sea de forma voluntaria o por causas externas que centran nuestra atención en otro punto) nuestra salud emocional mejora.

La segunda característica tiene que ver con que esta creencia seguro que es inútil, esto es, no nos aporta nada. Es una característica común el que estas creencias nunca nos conducen a la resolución de ningún problema, si conseguimos serenarlas nos daremos cuenta de que estábamos intentando, como se dice normalmente, matar moscas a cañonazos.

Y la tercera característica es la más difícil de asimilar: son falsas. Este punto es muy conflictivo, muchas personas dirán que lo que les ocurre es objetivo y medible y, por tanto, son reales. Nadie niega que existan auténticos traumas o situaciones francamente adversas pero, aún en estos casos, nuestra creencia suele ser exagerada, esto es: puede tomarse con una relatividad y no -como solemos hacer- añadiendo más leña al fuego.


Sabemos que lo que estamos exponiendo es difícil de asimilar y más difícil aún de cambiar pero debemos entender que somos nosotros quienes estamos alimentando nuestras creencias, quienes estamos interpretando de manera exagerada la realidad y debemos, como primer paso de nuestra curación, aceptar de manera razonada que las cosas no son tan extremas como las clasificamos, no somos los peores, no somos unos fracasados, no somos un caso perdido, etc. En estas clasificaciones nos hemos puesto nosotros y nuestro extremismo, y somos nosotros los que debemos sacarnos de ellos simplemente siendo tan justos con nosotros como lo somos con los demás.



Sintomas de Depresion y Ansiedad, Actualizado en: 18:48
Escrito por: Administrador

Vencer Depresion y Ansiedad: Meditacion

Meditación = misticismo, Relación equívoca. La meditación es un proceso natural con el que podemos vencer la depresión y la ansiedad de forma más rápida.


Vencer Depresion y Ansiedad - Meditacion
Al hablar de meditación, tendemos a imaginar a un maestro budista, ataviado con su túnica marrón, sentado con sus piernas cruzadas y sus manos entrelazadas en un profundo estado de concentración que le hace incluso levitar.

Tras esta imagen que nos han impuesto los medios de comunicación existe una realidad, distinta aunque relacionada, que tiene que ver con el auténtico objeto de la meditación: la conexión con el presente.

En la vorágine en la que nos vemos envueltos en la vida actual, vivimos constantemente preocupados por el pasado y por el futuro, olvidando el presente. Si bien es cierto que no podemos ni debemos:

  • Olvidar el pasado; Pues él nos aporta las sensaciones que conforman la memoria y las experiencias previas que nos dan la sabiduría.

  • Vivir en el futuro; Aunque no podemos vivir sin contar con él, debemos preparar el examen, proveer la nevera, etc., el futuro es incierto y es precisamente esta incertidumbre la que nos trastorna.


A las personas con trastorno de depresión se nos encuadra dentro de las personas que vivimos en el pasado, no asumiendo la realidad de lo acontecido y que no se puede cambiar, por otra parte, a los que sufrimos de trastorno de ansiedad se nos clasifica dentro de las personas que vivimos asustadas por lo desconocido del futuro.

Como decíamos, sin olvidar el pasado ni despreciar el futuro, el error que comentemos habitualmente y que nos impide vencer los trastornos de depresión y/o ansiedad, es el de olvidar el presente, el vivir el aquí y el ahora y, para ello, podemos servirnos de la meditación.


Como Meditar



Cuando hablamos de meditación, normalmente comenzamos con una explicación que tiene que ver con el hecho de ponernos ropa cómoda, buscar un lugar apartado y tranquilo y crear el ambiente adecuado para ello. Este tipo de cosas no tienen que ver con el misticismo con que algunos tienden a relacionar la meditación sino con el hecho de buscar la comodidad que nos permita llegar centrarnos en aquello que es la meditación.

En este sentido: Nos pondremos ropa cómoda evitando gomas y ataduras en las muñecas, tobillos y cintura, el objeto es que no nos moleste la ropa ni esta impida la correcta circulación sanguínea; buscaremos un lugar apartado y tranquilo, el objeto vuelve a ser el hecho de garantizar que estemos cómodos y tengamos la “certidumbre” de que no van a molestarnos durante el tiempo que invirtamos; intentar crear nuestro “lugar especial”, de la misma manera que cuando vamos a estudiar elegimos nuestro rincón en el que hemos creado la relación con el estudio, cuando vamos a cocinar preferimos nuestra cocina, etc., las personas tendemos a crear nuestro espacio para realizar cada actividad, a la hora de meditar, también es conveniente tener un lugar singular donde crear ese vínculo espacio-meditación.

Una vez estemos en este lugar, en el momento elegido y con la indumentaria apropiada, comenzaremos el proceso:

Nos sentaremos de una manera que nos resulte cómoda, pero no tanto como para dormirnos. Elegiremos una palabra que será lo que se define como nuestro mantra, por ejemplo “EIKIS” (cualquier palabra sirve). Desde esta postura, la meditación consistirá en centrar nuestra atención en esa palabra, dibujarla en nuestra mente e intentar centrarnos en ella, en cómo está dibujada, en como está perfilada, en la palabra.

Nos centraremos en esta palabra y en ella nos mantendremos durante todo el tiempo que dure la meditación, que intentaremos que sea entre 15 y 30 minutos.

Durante la meditación es normal que aparezcan pensamientos que tienen que ver con el pasado, el futuro o incluso el presente, pensamientos que nos desvíen de nuestro objetivo de mantenernos centrados en la palabra; no debemos luchar contra ellos, no debemos alimentarlos, simplemente, cuando nos demos cuenta de que estamos pensando en algo distinto a la palabra, los apartaremos sin juzgarlos y volveremos a centrar nuestra atención en la palabra.

Esto es todo.



Muchas personas consideran la meditación como un proceso que exige una concentración de la que no disponen, como vemos es algo equivocado; sólo debemos intentar centrarnos en algo (en este caso en la palabra elegida que será nuestro “mantra”), cuando aparezcan pensamientos que nos desvíen, apartarlos, dejarlos pasar – Sin Juzgarlos – y volver a nuestro objetivo.

La meditación busca el descanso de la mente. Cuando sufrimos de trastorno de depresión o de trastorno de ansiedad, nuestra mente (de manera inconsciente) está constantemente fijada en la idea o ideas que nos obsesionan, no desconecta ni cuando dormimos. Con la meditación se busca que nuestra mente descanse de esto en lo que está constantemente centrada (aunque sea obligándola a centrarse en otra cosa).

Con la meditación aprenderemos también a relativizar; cuando nos invadan los pensamientos, aprenderemos a verlos desde una cierta lejanía, no juzgándolos, evitando en parte el que nos afecten con la intensidad que lo hacen normalmente.

Tras la meditación debemos hacer un ejercicio simple que es el de recorrer nuestro cuerpo y sentir cada parte del mismo. No debemos juzgarlo, no debemos centrarnos en si duele, molesta, está tranquilo, etc. Solo reconocerlo y ponernos en contacto con él, en el ahora, en el presente.


La meditación está demostrada que nos va a permitir conectar con la realidad e independizarnos en cierta medida del pasado y del futuro, con lo que resulta muy beneficiosa en la cura de los trastornos de depresión y/o los trastornos de ansiedad.



Sintomas de Depresion y Ansiedad, Actualizado en: 9:00
Escrito por: Administrador

Aprender a desconectar por nuestra salud

Esta bitácora está centrada en los trastornos de depresión y ansiedad, en sus síntomas y en cómo aprender a manejarlos hasta llegar un momento de su cura total. Con esta idea sobre la mente, existen técnicas que pueden ser utilizadas por todos, técnicas que nos van a permitir aprender a manejar el estrés cotidiano y que son aplicables tanto para los que padecemos trastornos de depresión y/o ansiedad como para el resto.


Cuando, por fin, finalizas tu jornada laboral, cuando consigues llegar a tu hogar, cuando parece que todo debiera haber pasado, etc., te encuentras que sí estas en tu casa, pero continúas con el exceso de revoluciones, con las prisas y el nerviosismo acumulado. Por nuestro bienestar, debemos aprender cómo restaurar el equilibrio y aprovechar aquello que ahora tenemos.

Aprender a desconectar por nuestra salud
Si no paramos de dar vueltas a los problemas es porque buscamos insistentemente una solución a los mismos, tenemos la percepción que mientras estos estén ahí no controlaremos nuestras vidas y, por tanto, puesto que queremos recuperar el control, buscamos y rebuscamos una solución.

El problema de este planteamiento, por otra parte muy habitual, es que en esta búsqueda e indagación, nos estamos perdiendo un tiempo muy importante e invirtiendo una energía de la que no andamos sobrados: estamos invirtiendo el tiempo y la energía que debemos dedicar a nosotros mismos.

Según cierta filosofía oriental preocuparse en exceso no tiene sentido pues el pasado es algo ya ocurrido y que no hay manera de cambiarlo y el futuro es algo que no suele depender en exclusiva de nosotros, por lo que es imposible atar su discurrir.

Partiendo del hecho de que pasado y futuro escapan en cierta forma de nuestras posibilidades, llega el momento de asumir que lo único que realmente nos queda es el presente, el aquí y el ahora y, cuando llegamos a la protección de nuestro hogar, es el momento de aprovecharlo impidiendo que se vea afectado o que se anule por estas preocupaciones.

Este es un planteamiento que parece tener su lógica pero que también tiene sus detractores quienes alegarán que hablar es una cosa y ponerla en práctica otra; para ello las pregunta es:


Como serenar nuestra mente



Aunque esto no tenga una respuesta concreta, una receta mágica que nos permita – como se suele decir – “cambiar el chip”, sí existe un conjunto de pautas que nos van a ayudar:


Pensar en Positivo.

Cierto que la vida te ha puesto muchas dificultades, cierto que en ocasiones parece que la situación no tiene solución, etc. pero nuestros pensamientos pueden ayudarnos o acabar de hundirnos.

No estamos hablando de perder la noción de la realidad y fantasear con imposibles, estamos hablando de tratar de relativizar aquello que nos aflige y buscar lo positivo de cada situación. Frases o pensamientos del estilo: “no hay mal que por bien no venga “ (aunque ahora no sepamos qué); “a pesar de ello, por suerte...”; “gracias a...”.

Reiteramos que la vida ya es bastante complicada como para, además, ir añadiendo pensamientos negativos a la misma, por lo tanto, tratemos de apartar los pensamientos negativos y centrarnos en pensar cosas positivas.


Relajación instantánea

En esta bitácora dedicaremos una página específica para tratar el tema de la relajación pero ahora necesitamos una forma rápida y efectiva de rebajar la tensión y, para ello, proponemos cuatro técnicas muy sencillas:

  • Apretar los puños fuertemente durante 5 segundos y luego abrirlos lentamente.

  • Mascar chicle – tan simple como eso: está demostrado que este movimiento repetitivo de la mandíbula disminuye el ritmo del corazón y relaja la actividad cerebral.

  • Tararear; es una manera de forzar una respiración regular.

  • Repetir una frase “clave” un cierto número de veces.

Pondremos estas técnicas en funcionamiento en cuanto entremos en casa, o incluso en el portal, para reducir la aceleración que traemos y comenzar con buen pie.


Disfrutar de las pequeñas cosas.

No hemos tenido un día perfecto, pero eso no va a hacer que no podamos disfrutar de los pequeños detalles de la vida: la sonrisa de nuestro hijo, el jugar con él, el darnos un baño de espuma o disfrutar de una ducha, el ponernos un calzado cómodo, etc.

Estos detalles que normalmente pasamos desapercibidos y que aportan calidad a nuestra existencia deben ser valorados en su medida de manera consciente.


Disminuir los ruidos.

Aunque normalmente no es posible aislarse del exterior, los ruidos excesivos dificultan el poder disfrutar de la tranquilidad necesaria para aprovechar el presente. Un ruido excesivo tiende, por sí sólo, a ponernos en tensión. Puesto que queremos disfrutar de las cosas y dejar las presiones en la puerta de la casa, buscaremos el reducir los niveles de ruido a los que estamos sometidos.



Como decíamos al principio de este artículo, las técnicas que se han expuesto en este artículo no son específicas para el objeto de esta bitácora (síntomas de depresión y ansiedad), son técnicas sencillas que podemos aplicar todos (incluso los que padecemos de trastorno de depresión o de trastorno de ansiedad) para conseguir una mayor calidad de vida y, sobre todo, la paz interior que impida llegar a estos trastornos o que nos permita curar los trastornos de depresión y/o ansiedad (incluso de estrés) con mayor facilidad.



Sintomas de Depresion y Ansiedad, Actualizado en: 17:36
Escrito por: Administrador

Cuatro acuerdos para superar la depresion y la ansiedad

Superar los trastornos de depresión y ansiedad implica cambiar nuestra manera de razonar, un primer paso puede ser comprometernos en 4 cosas.


Tanto si padecemos de trastorno de ansiedad como de depresión, estamos en una situación en la que las cosas que nos rodean pasan a tener un interés singular. ¿Cuántas veces no habremos alimentado un temor sólo basándonos en sospechas? o, ¿Cuántas veces habremos sufrido sólo por tomarnos demasiado a pecho un comentario?.

Acuerdos para superar depresion y ansiedad
Cuántas veces no nos hemos descubierto con pensamientos del estilo: ”seguro que ese comentario iba dirigido a mi”, “lo ha dicho con mala intención”, “debe pensar que soy tonto”,..., y si se trata de comentarios positivos: “no puede ser que se haya fijado en mi”, “debo haber interpretado mal sus actos”, etc.

Sabemos que nuestra manera de reaccionar no es, habitualmente, un acto voluntario y que modificar nuestra manera de reaccionar puede ser una tarea costosa pero, es un esfuerzo que valdrá la pena pues nos permitirá reducir la sintomatología, es un esfuerzo que tendrá su recompensa en la cura de los síntomas de ansiedd y depresión y, para el cual, deberemos intentar modificar la perspectiva de la interpretación de los acontecimientos.

A poco que prestemos atención sobre estos pensamientos “automáticos”, nos daremos cuenta que casi siempre se basan en hipótesis, en interpretaciones no demostradas que siempre buscan romper nuestro equilibrio interno, de inquietarnos, de acongojarnos. Y, puesto que somos nosotros mismos quienes las generamos, consiguen su objetivo.

La buena noticia está en que, con un poco de práctica, podemos reducir el impacto de estos pensamientos, para lo cual necesitaremos aplicar


Cuatro acuerdos para curar la ansiedad y la depresión




Cuidar lo que se dice.

Cuando hablamos nos enfrentamos con el problema habitual de convertir aquello que pensamos en las palabras que lo digan de manera concreta y exacta. Algo nada fácil: encontrar las palabras que expresen lo que sentimos.

Aunque parezca que cuando decimos algo, especialmente contra alguien distinto a nosotros, estas palabras no nos van a repercutir, la realidad demuestra que esto no es así. Cuando hablamos, lo que decimos es la mitad para a quien va dirigido y la otra para nosotros mismos.

Aquello que decimos puede volver a nosotros en forma de remordimientos, celos, rencor, reproches, etc. Por ello es muy importante cuidar aquello que se dice. Traduciendo aquello que utilizan los carpinteros; medir tres veces y cortar una, deberemos detenernos a pensar aquello que vamos a decir antes de hacerlo.

Debemos realizar un acuerdo con nosotros mismos, debemos comprometernos a tratar de buscar en nuestras palabras la sinceridad en búsqueda de la verdad y tratar de evitar (aun cuando sean contra nosotros mismos), juicios severos, chismes, críticas injustas, etc.


Nada es personal.

Esta postura tiene que ver con el hecho de que, cuando algo pensamos que es personal, tendemos a crear montañas de granos de arena.

Todos hemos pasado por situaciones en las que el hecho de que era personal era innegable, eran ataques descarados a nuestra persona. Aun en estos casos, debemos intentar no tratarlos como algo personal. Debemos buscar la manera de analizarlos de forma fría y aprender de estos momentos en nuestro benefício.

¿Sabías que algunos venenos en las dosis y de la forma adecuada pueden resultar curativos?. Razonemos sobre ello.


Dejar de lado las suposiciones.

Como decíamos al principio de este artículo, muchos de los problemas que se nos generan habitualmente en el trato con las personas parten de la base de que hacemos suposiciones, esto es: damos como cierto aquello que en realidad no tiene por qué serlo.

Para fundamentarlo sólo tenemos suposiciones, sospechas, experiencias previas (puede que equivocadas). Estamos dando como cierto lo que no deja de ser una hipótesis.

El problema de estas suposiciones es que nunca juegan en nuestro beneficio, por lo que, en caso de no poder evitarlo, es mejor preguntar, saber, que quedarnos con esa incertidumbre, con esa suposición que puede estar equivocada.


Siempre el máximo.

Este acuerdo te permitirá saber que has hecho todo lo posible: haz siempre el máximo, ni más ni menos.

Cuando, ante cualquier faceta de la vida, damos el máximo de nuestras posibilidades, evitamos el poder luego hacernos reproches. Si en cada momento intentar centrar todos tus esfuerzos en su resolución, luego sería injusto contigo mismo recriminarte el no haber hecho lo suficiente (diste todo lo que podías en ese momento) o haber hecho demasiado (en aquel momento consideraste que era lo correcto).



Si somos capaces de llegar a un acuerdo con nosotros mismos para cumplir en cada momento con estos puntos, habremos dado un paso importante en la resolución de nuestros problemas en búsqueda de la felicidad.

Recordemos que los trastornos de depresión y ansiedad, sus sintomas, son una respuesta a aquellos razonamientos que no realizamos de manera correcta. Con estas modificaciones en nuestro pensamiento habremos avanzado hacia su cura definitiva, la cura de la depresión y/o la ansiedad.


Sintomas de Depresion y Ansiedad, Actualizado en: 16:00
Escrito por: Administrador

Curar la Depresion: Proceso Activo

¿Buscas una pastilla milagrosa que cure tu depresión o que sane tu ansiedad?. La respuesta al problema no la vas a encontrar ahí.


Síntomas de depresión y ansiedad es una bitácora que surge con la intención de ser un punto de encuentro e intercambio de experiencias para apoyar a las personas que padecemos de trastorno de depresión y/o trastorno de Ansiedad.

Es frecuente que cuando tienes un familiar, un allegado que sufre de depresión o ansiedad, no tengamos la experiencia, los conocimientos, la fortaleza para ayudarlos y recurramos a este tipo de bitácoras en búsqueda de alguna pista, alguna estrategia, algo que nos permita tener herramientas para apoyar a esa persona. Antes de nada, si este es tu caso, gracias de parte de la persona a la que pretendes ayudar.

Curar la Depresion - Proceso Activo
Los trastornos de depresión y/o ansiedad son trastornos que, sin tener un reflejo claro en la parte visible de la persona, acarrean toda una larga serie de síntomas que limitan sobremanera la forma en que podemos continuar con nuestra existencia. La sintomatología (los síntomas) de los trastornos de depresión y/o ansiedad, además de ser en muchas ocasiones coincidentes, suelen tener la característica de resultar incapacitantes: cada persona experimenta distintos síntomas, síntomas que van evolucionando hasta encontrar aquél o aquellos que nos impiden continuar con nuestra vida.

Ante esta situación, lo normal (además de lo lógico) es buscar a toda costa aquello que nos libere de este sufrimiento. Buscamos un tratamiento, una pastilla, un embrujo que nos libere de este sufrimiento. Una solución rápida, una solución efectiva y,..., que no requiera de nuestra colaboración, pues nuestras fuerzas están francamente mermadas.

Tanto si eres una persona que busca esa manera de ayudar, como si eres esa persona afectada por la depresión y/o la ansiedad, os tenemos que decir que, lamentablemente, el proceso de cura va a requerir de la implicación del afectado. Tu que buscas ayudar, realmente debes felicitarte por ser el apoyo que le va a fortalecer, pero no puedes hacer el trabajo por él. Tú que buscas el “milagro”, que sientes que ya no tienes fuerza para mas, debes saber, que ahora estás en el buen camino, cuentas con la mejor herramienta para curar la depresión y/o la ansiedad: Tu.


Curar la Depresión y Curar la Ansiedad



No son pocos los articulistas de Internet que defienden que los trastornos de depresión y ansiedad se deben a personas “débiles” que no pueden soportar la realidad.

Articulistas estos que extienden la idea que las personas que estamos afectadas por la depresión y la ansiedad somos débiles mentalmente, no tenemos el coraje necesario para afrontar aquello que ello sí soportan: a estas personas no estaría mal que pudieran experimentar por un sólo día los síntomas de depresión y ansiedad para que comprendieran lo erróneo de sus afirmaciones, para que fueran conscientes del sufrimiento que acarrean y, como siendo "mentalmente débiles" es imposible de sobrellevar.

No, las personas con trastorno de depresión y/o ansiedad no somos personas débiles de mente.

Ya hemos hablado que el trastorno de ansiedad se debe a una alteración del sistema evolutivo defensivo llamado ansiedad y que es el que nos alerta ante un peligro inminente. En el caso de las personas que tenemos depresión tenemos una alteración que nos impide sobrellevar el día a día con la carga que supone el pasado.

Ambas son alteraciones que tienen que ver con la manera en que sentimos la realidad, somos personas con una percepción de la realidad alterada. Una alteración que, por desgracia, todavía no sabemos a qué responde. Una alteración que, al ser de origen desconocido, da rienda suelta a estos escritores a afirmar que se deben a una debilidad en el carácter. Una afirmación sin ningún tipo de fundamento.

Lo que sí es un hecho cierto y demostrado es que, de deberse a una alteración química o física, todavía no se conoce cual es ni se ha encontrado ningún fármaco que permita sanarlo. Por tanto, la solución tradicional de la pastilla, no es aplicable en estos trastornos.

Los fármacos nos apoyaran en ocasiones, pero nunca nos sanarán.

Pese a tener un origen desconocido sí se ha demostrado que con una reprogramación activa de la manera de razonar la realidad de la persona afectada es posible (inclusive seguro) que los trastornos de depresión y ansiedad se curen.

No se sabe si este cambio en la manera de razonar revierte el proceso químico o físico que originó la dolencia (lógico pues no se sabe si tiene este origen), no se sabe bien qué motiva esta cura, pero sí está demostrado empíricamente que con un cambio en nuestra manera de razonar la realidad podemos curar la depresión y/o curar la ansiedad. En realidad es la única manera conocida y demostrada que existe actualmente.

El hecho de requerir una modificación en la manera de percibir la realidad es el que obliga sí o sí a nuestra participación.

Imaginemos que somos unas personas que tenemos “reparo” al mar. Esta situación sólo va a estar superada en el momento en que podamos estar junto a él sin que nos resulte traumático o incluso, en casos, cuando podamos bañarnos en él con libertad y alegría. En este camino de superación, nos van a poder acompañar nuestros amigos, nos vamos a poder apoyar en recursos, pero inevitablemente debemos ser nosotros quienes acabemos venciendo nuestro reparo.


Inciso: El ejemplo sirve para ilustrar por qué los medicamentos no curan la depresión ni la ansiedad. Con medicinas podemos dormirnos y despertarnos cuando ya estemos alejados, podemos dormirnos y despertarnos dentro del agua, podemos,..., ponemos inhibir nuestra reacción natural, pero no se resolverá el problema, continuaremos teniendo reparo y el saber que dependemos de estos fármacos sólo incrementará esta dificultad.


A algunas personas les asusta oír esto, consideran que el estar sufriendo un trastorno de depresión y/o ansiedad es una prueba de que ellos no pueden curarlo pues, de haber podido, no habrían caído en sus garras. Ciertamente un razonamiento lógico, pero equivocado, equivocado porque caímos en la depresión y/o la ansiedad no se sabe por qué (pudo ser una alteración física o química y nos estaremos culpando por algo totalmente ajeno) y el que no hayamos sido capaces de curar la depresión y/o la ansiedad no de debe a nuestra incapacidad sino a no conocer el cómo se hace.


No nacemos aprendidos, pero sí podemos hacerlo (Sí, tu también). Podemos aprender a curar la depresión y la ansiedad, podemos aprender cómo hacerlo y contamos con la única herramienta indispensable: nosotros.



Sintomas de Depresion y Ansiedad, Actualizado en: 16:42
Escrito por: Administrador

Artista Callejero Impresionante

En esta bitácora sobre los trastornos de depresión y ansiedad no sólo vamos a tratar temas trascendentes. Sabemos de la importancia de tu problema y de la necesidad de su solución.


Ya hemos tratado de temas importantes que tienen que ver con los trastornos de depresión y ansiedad, ya hemos tratado sobre los síntomas de depresión y de ansiedad, ya hemos expuesto los procesos mentales que han desencadenado nuestro estado actual, ya hemos hablado...

Ya hemos hablado de varias cosas y todas las hemos tratado de abordar desde la seriedad y el rigor que merecen estos temas tan importantes para nosotros.

Ahora llega el momento de fijarnos en algo, algo importantísimo y que solemos olvidar: estamos aquí y ahora, estamos en el momento actual, un momento irrepetible, un momento que debemos vivir tan plenamente como nos sea posible pues no ha de volver.

Sabemos de la dificultad de esto que estamos planteando. Recordamos; no es la situación la que nos está produciendo la depresión o la ansiedad, son los trastornos de depresión y/o ansiedad, sus síntomas, los que nos han llevado a nuestra situación actual.

Debemos pues hacer un esfuerzo por ver la parte buena de cada momento.

Os mostramos el siguiente vídeo:


En este video se demuestra que no siempre es necesario disponer de las mejores herramientas, de los mejores instrumentos para realizar "magia".

Es posible que al ver este video el efecto haya sido el contrario al esperado; es posible que este video te haya "hundido" un poco mas, ...

Es un buen momento para hacer un ejercicio de reconocimiento:

  • Nos gustará más o menos la música de la batería pero hay que reconocer que, para sólo utilizar cubos, el muchacho lo hace muy bien.
  • Podemos pensar en que es un montaje, en que el muchacho cuenta con un cámara que lo graba, pero no podemos negar que se está enfrentando el sólo a un montón de gente que transita a su alrededor, algunos parándose a observarle, otros juzgándolo y otros simplemente ignorándole (nos resulta extrañamente conocido); 
  • ¿Sabemos acaso si es un muchacho solitario, dolido, abandonado, etc. o todo lo contrario?, ¿sabemos el esfuerzo que hacer lo que hace le pueda estar suponiendo?, ¿realmente nosotros estamos peor?.

Como decíamos al principio de este artículo; sólo hay que mirar el video y disfrutar de él, sólo hay que prestar atención en que, aunque sólo podamos vivir el 5% de la plenitud de cada momento, no podemos perdernos el presente.

Esperamos que os guste la música de este artista callejero.





Sintomas de Depresion y Ansiedad, Actualizado en: 19:16
Escrito por: Administrador

Realmente Quieres Curar Tu Depresion?

¿Queremos curar la Depresión o la Ansiedad?. Parece lógico que la respuesta sea Sí, pero esto no es siempre del todo cierto. Veámoslo.


Si padeces de trastorno de depresión o de trastorno de ansiedad sabrás el dolor que estos trastornos llevan asociados. Puede que tu manera de vivir el trastorno te esté produciendo un estado de tristeza, de falta de valoración, de carencia de autoestima, de pérdida de toda ilusión vital, de nerviosismo extremo e injustificado, etc. Puede que te esté produciendo muchos síntomas psicológicos y, probablemente, también mucho dolor físico real: dolores de cervicales, palpitaciones, sensaciones de ahogo, mareos, sensaciones de irrealidad, angustia, etc.

Si sabes lo que es el trastorno de depresión o el trastorno de ansiedad, si lo sabes porque lo estás padeciendo, probablemente este artículo te resulte sorprendente. La sola insinuación de que alguien pueda estar pasando por algo similar a esto "por gusto" puede resultar incluso insultante, pero: resulta que no siempre es exactamente así.


Síntomas de Depresión y Ansiedad es una bitácora que surge para tratar de una manera abierta de los trastornos de Depresión y Ansiedad. Trastornos que, pese a no ser iguales, tienen la desagradable costumbre de parecer con frecuencia unidos. Una bitácora esta que quiere mostrar la realidad que se esconde detrás de estos trastornos con independencia de lo duro que pueda mostrar la realidad pues creemos que es la única manera de superarlos con éxito.

Dice el refranero que: "A río revuelto, ganancia de pescadores".
En este refrán se esconden dos realidades que se producen por muy mal que esté la situación:
  • Siempre hay alguien que querrá sacar provecho de la situación.
  • Siempre hay alguien que es capaz de ver beneficio donde el resto vemos desgracia.

Vamos a centrarnos en el segundo punto pues es el que motiva este artículo: Aún cuando los trastornos de depresión y ansiedad son incapacitantes, difíciles de manejar, "horribles" y, aparentemente, daríamos cualquier cosa por liberarnos de ellos, siempre nos aportan algún "beneficio".


Qué ventajas tiene la Depresión?


No hace mucho tiempo leíamos sobre el caso de un muchacho con un síntoma de depresión en un grado muy elevado. Un trastorno que le había llevado a plantearse el poner fin a su existencia: su vida era lo que él consideraba un auténtico desastre, sus estudios, su familia, sus amigos, ..., nada tenía sentido para él. Se consideraba un auténtico fracaso en todas las facetas de su vida y se había convencido de que nunca podría superar esta situación.

No vamos a entrar en el detalle de cómo se trabajó el caso pero sí la conclusión a la que se llegó tras estudiar profundamente qué estaba manteniendo su estado depresivo, qué era aquello que estaba impidiendo su progreso hacia su curación: El muchacho en cuestión, pese a pertenecer a una familia estable y relativamente acomodada, tenía la convicción interna que él era el único elemento que mantenía esta unidad familiar. No era tanto que quisiera sentirse arropado por su familia sino el encantamiento mágico del que se había auto-convencido según el cual si él sanaba sus padres no tendrían un motivo para permanecer juntos y se separarían.

El descubrimiento de este conjuro y la superación del mismo fueron clave en la recuperación.


Reiteramos que este "beneficio" del trastorno de depresión o del trastorno de ansiedad puede resultar muy oculto, tanto que no nos sea visible directamente. A pesar de ello sí existe un elemento que deberemos utilizar antes de emprender el camino de nuestra curación: Es aquello a lo que los economistas llaman "tabla costo / beneficio", y que constituye una herramienta muy potente en la toma de decisiones.

En un momento en el que dispongamos del lugar, la tranquilidad y el tiempo, nos sentaremos cómodamente delante de un papel con un lápiz y realizaremos una tabla como la de la imagen de abajo:

Tabla Coste Beneficio en la Depresión o la Ansiedad
Tabla Coste/Beneficio

Dibujada esta tabla será el momento de comenzar a escribir, a plasmar de manera escrita aquello que realmente nos produce nuestro trastorno de Depresión (o de Ansiedad).

Remarcamos la necesidad de realizar esta tabla sobre un papel y escribiendo nuestras sensaciones; cuando realizamos este ejercicio de manera mental tendemos a olvidar aquello que ya hemos dicho o reiterarnos en una misma idea. Con la ayuda del papel y la escritura centraremos nuestra idea en una expresión concreta, le daremos forma y podremos revisarla cuantas veces consideremos hasta que esté perfilada y describa exáctamente lo que queremos expresar.

Lógicamente tendremos pocos problemas para relacionar los inconvenientes, las dificultades, los problemas que nos genera nuestro trastorno, pero: no estamos hablando de las dolencias sino de aquello que no nos permiten realizar, aquello en lo que nos limitan.

Luego deberemos enumerar las ventajas, aunque nos cuesten de ver, estas ventajas también existen: pueden ser que hemos conseguido la atención de las personas que nos interesan, que nos hemos liberado de realizar visitas a personas incomodas, que no tenemos que ir al trabajo, etc.

Si nos centramos en el hecho de no tener que ir al trabajo, muchos de nosotros que tenemos el trastorno de depresión y/o ansiedad sabemos que no vamos porque nuestro trastorno nos lo impide, sabemos que ¡ya querríamos estar bien para ir al trabajo!, pero tendremos que reconocer que, salvo unos pocos privilegiados, el resto vamos al trabajo por la retribución económica y no es una actividad que nos complazca por lo que, aunque sea de una manera indirecta, tenemos un beneficio a nuestro trastorno.

Puede que necesitemos varios intentos, varios días, hasta que realicemos la tabla en la que se refleje aquello que realmente es para nosotros el trastorno de depresión o el de ansiedad.


Si volvemos a la imagen nos fijaremos que al final de cada columna (de ventajas / inconvenientes) se han incluido dos círculos; estética aparte, estos círculos están ahí para que valoremos en una escala del 1 al 100 que nos suponen estas ventajas y estos inconvenientes.

Pensemos que la relación no suele ser uno a uno, esto es: una ventaja no compensa un inconveniente y viceversa, pensemos que es algo subjetivo que tiene que ver con cómo nos afecta a nosotros y, en ocasiones, una ventaja pesará más que tres inconvenientes y, en otras, será al revés.

El objetivo es valorar por una parte el conjunto los inconvenientes que nos está acarreando el trastorno de depresión o ansiedad y, por otra parte, las ventajas.

De esta tabla de decisión y de la valoración que demos a cada uno de los apartados dependerá el que tengamos razones o no para superar nuestro trastorno de depresión o de ansiedad. De ello dependerá el que tengamos los argumentos para asumir que, con la cura del trastorno, desaparecerán las ventajas.


Antes de empezar cualquier tratamiento con la intención de curar nuestro trastorno de Depresión o de Ansiedad, debemos estar convencidos de que és lo que queremos y saber qué costo nos va a suponer: costo que debemos asumir con total convicción o lastrará (incluso impedirá) nuestra sanación.



Sintomas de Depresion y Ansiedad, Actualizado en: 19:33
Escrito por: Administrador

Pastillas para curar la Ansiedad

Nos encontramos mal y buscamos el remedio tradicional: pastillas para la ansiedad, pero ¿Podemos curar la ansiedad con pastillas?.


No es extraño que cuando nos diagnostican que padecemos trastorno de ansiedad quedemos sorprendidos. Con mucha frecuencia nosotros hemos acudido al médico porque, aunque si bien es cierto que estábamos atravesando un periodo de más nervios de lo habitual, lo que notábamos eran dolores o molestias físicas. Dolores o molestias de iban desde dolores en la zona cervical, palpitaciones, nauseas, hormigueos, etc.

Acudimos al médico preocupados por unas dolencias físicas incapacitantes y nos sorprendió con la revelación de que no sufríamos de ningún trastorno físico, lo nuestro era un tema mental: sufríamos lo que se denomina un trastorno de Ansiedad (de la misma manera podría haber ocurrido si lo que sufriéramos fuera un trastorno de depresión).


Pastillas Para La Ansiedad
Ante esta nueva realidad, la primera reacción suele ser la de desconfianza, cuando logramos superar esta primera fase caemos en el temor del rechazo de las demás personas - lamentablemente los trastornos mentales continúan siendo estigmatizantes - y, casi con toda seguridad, preguntamos a nuestro médico sobre el tratamiento a seguir.

Este es el objeto de este artículo: el tratamiento con fármacos (pastillas) para la ansiedad.

Mientras que las sociedades orientales han desarrollado terapias más o menos naturales para combatir las dolencias: acupuntura, digitopuntura, medicina natural, etc. La sociedad occidental está acostumbrada al recurso de las pastillas.

La medicina occidental se ha fundamentado en producir fármacos, pastillas que son concentrados de principios activos disponibles en la naturaleza o, directamente, productos elaborados químicamente.

No creemos que a estas alturas nadie puede dudar de la eficacia de estos medicamentos. Si han triunfado en nuestra sociedad es por tratarse de preparados de alta eficacia: resuelven el problema y suelen hacerlo de manera rápida. Así, nuestra cultura hace, que pensemos como primera opción en la solución tradicional al problema: utilizar


Pastillas para la Ansiedad.


Preguntamos a nuestro especialista y consideramos que, como ocurre con la mayoría de dolencias, este va a prescribirnos una retahíla pautada de fármacos. Con cada vez más frecuencia, observamos como este especialista suele mostrarse reacio a prescribir estos fármacos e introduce "modificaciones" en el tratamiento; trata de explicarnos que en nuestro trastorno actual, que para la ansiedad, el uso de pastillas no es la "solución" completa.

Observamos que hemos entrado en un camino en el que nuestro especialista no se siente cómodo, el tratamiento que normalmente nos habría prescrito sin dudar ahora contiene elementos que le incomodan. Veamos qué características tienen estas pastillas para la Ansiedad.

Las pastillas para la ansiedad han demostrado:

  • No ser rápidas; aunque comparativamente a los productos naturales, requieren de menos tiempo para actuar, no suelen mostrar resultados antes de las dos o tres primeras semanas de tratamiento (algo a lo que no estamos acostumbrados) y durante este periodo de inicio de acción pueden incrementar las "sensaciones desagradables".

  • Crear tolerancia; cuando conseguimos superar la primera etapa, cuando conseguimos que hagan su "magia", nos sorprendemos con que este efecto beneficioso va debilitándose, cada vez su efecto es menor y, para compensar esta pérdida de efectividad, debemos incrementar cada vez más la dosis.

  • Ser adictivas; muchos especialistas defenderán que este tipo de fármacos son singulares, no pueden tomarse sin el adecuado control médico, de la misma manera que debe comenzar a tomarse con el apoyo de un especialista que nos indicará las dosis y la temporalidad, el abandono de estas pastillas debe hacerse con el mismo control; palabras que esconden una realidad: estas pastillas generan adicción y, de la misma manera que ocurre con otras drogas, tenemos que pasar un proceso de desenganche para abandonarlas.

  • No curan la ansiedad; como se expone clara y concisamente; las pastillas para la ansiedad son preparados químicos que combaten la sintomatología asociada a la ansiedad pero no el trastorno en sí.

Como decíamos al principio, a diferencia de la medicina oriental la occidental se fundamenta en un ataque claro y decidido al problema sin valorar en  exceso la causa del problema. Poniendo el símil de un coche (un auto); cuando vemos que se ha roto el embrague acudimos al mecánico y este simplemente lo cambia; tenemos un embrague nuevo y nuestro problema se ha resuelto. No nos hemos parado a preguntarnos si esta rotura de embrague se debe al desgaste normal de la pieza o se ha producido por nuestro estilo de conducción. En este caso el problema no suele tener más trascendencia que el hecho de que, si es debido a nuestro estilo de conducción, tendremos que cambiarlo más pero, cuando se trata de una enfermedad, la trascendencia es mayor: si no combatimos el origen, estamos condenados a repetir en ella.

La medicina oriental suele hacer más hincapié en averiguar qué es aquello que ha motivado la enfermedad e intentar resolver el problema de raíz. En el trastorno de ansiedad, la medicina occidental ha ido evolucionando su manera de razonar y ha aceptado que esta solución es más adecuada.

Frente al uso de las pastillas para la ansiedad, se han desarrollado técnicas basadas en la modificación del pensamiento (de la manera de percibir y razonar la realidad que nos rodea y que es la causa de nuestra alteración) que se ha comprobado:

  • Son tan rápidas o más en sus efectos que las pastillas.

  • No tienen los efectos secundarios de las pastillas.

  • Son mucho más efectivas a largo plazo; el paciente aprende técnicas que evitan su recaída.

Esto es aquello que incomodaba a nuestro especialista y que hacía que se sintiera relativamente incomodo al prescribirnos la medicación para nuestro problema; para curar la ansiedad el uso de pastillas no es la solución.

Debemos hacer una puntualización a esta afirmación: en el caso de que estemos sufriendo un trastorno de ansiedad o de depresión y tengamos ideas de hacernos daño a nosotros o a otros. Si es tu caso, si estas teniendo ideas homicidas o suicidas, en este caso debes acudir inmediatamente a tu especialista y ponerte en sus manos; el uso de pastillas puede ser la línea de choque que necesites para vencer esta primera etapa (o no, pero debe valorarlo un especialista y de forma inmediata).


En resumen, vemos que la medicina ha desarrollado fármacos, pastillas para la ansiedad pero que estos no son la solución, no van a curar la ansiedad, para una curación de la misma deberemos acudir a técnicas para aprender a controlar nuestro pensamiento.




Sintomas de Depresion y Ansiedad, Actualizado en: 9:55
Escrito por: Administrador